El mal del siglo
De la edición impresa (Edición 323)
Muchos de mis alumnos prefieren perder el pellejo en un examen que invertir un poco de su tiempo en leer un libro de más de doscientas páginas, y son de los que no mueven uno solo de sus dedos por conseguir en la biblioteca lo que uno mismo no ha puesto en sus manos. Anoréxicos de la voluntad, son la perfecta expresión de lo que suele denominarse “el mínimo esfuerzo”, y los actuales días de Alemania 2006 han servido para que revelen su invencible facilismo en un terreno en que uno los creería más audaces.





