Un hotel que hace eco en el ambiente y en la región

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Recorrido de Vivir en El Poblado por el mundo startup. Una página para inspirarse y para conectarse. Disruptivos con cuento. Y con caja.

Hoy: Kantarrana Casa de Campo.

Drones, vehículos eléctricos, big data, internet de las cosas médicas, una financiera digital, una app de mensajería… ¡cuántos negocios destacados en estos siete meses de recorrido por casos de éxito!, todos a su manera vinculados con tecnologías de la información y la comunicación. Pero como el emprendimiento no se contiene, entre todas esas aventuras hay un ecohotel, que ha sabido aplicar a otra clave de las startup: ser un modelo escalable.

Es Kantarrana Casa de Campo, instalada en Jardín en una casa sesentona, de construcción cafetera y presentada además como centro de conocimiento.

La casa de Luz Marina y de Mario

Luz Marina Carvajal es profesional en química pura de la U. de A. y una apasionada del conocimiento. De adquirirlo y de compartirlo, dice. Conoció las entrañas de Jardín en los 80 cuando montó con Mario Pabón, su esposo, ingeniero agrícola, un proyecto agroindustrial en alianza con 150 familias del municipio y que conocimos en el mercado como Del Rancho.
Ha trabajado en investigación, innovación y desarrollo, diseño de producto, en Expoingeniería, este año en su segunda edición, en la empresa familiar Margil SAS, que presta asesorías especializadas. Le hala, sino a todo, a mucho.

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Y como, en sus palabras, “ningún proceso se termina nunca”, si bien Del Rancho ya es historia, el vínculo con Jardín está vivo y la casa que en los 80 fue su vivienda hoy opera como hotel.

Bienvenido el turismo

Kantarrana es hotel boutique. “Es una casa campesina, en medio de un bosque, con actualizaciones en comodidad, en un ambiente de buena energía, respeto, seguridad, que propone volver a lo elemental”. La niña de los ojos para Luz Marina. No solo para ella: tiene certificado de excelencia de Tripadvisor, 8.4 en Booking.com, y 8.7 en Detectahotel.

Y así como su negocio es el hospedaje, soportado en seis trabajadores, en su mayoría madres cabeza de familia, la misión de Kantarrana se extiende como laboratorio de aprendizaje del turismo de buenas prácticas. La reserva El Paramillo, la cueva del Esplendor, el salto del Ángel, la cueva de los guácharos, la cascada La Escalera, son tesoros ecoturísticos cercanos que Kantarrana quiere potenciar. Aunque su mirada va más allá: “queremos constituir el clúster del turismo para Jardín, Urrao, Jericó, Andes y Ciudad Bolívar”, sueña Luz Marina.

¿Qué lo convierte en ecohotel?

“Tenemos aprovechamiento de energías alternativas, entre ellas la solar, manejo sostenible de residuos orgánicos y de desperdicios y disminución de unidades de un solo uso”.

¿No reciben mascotas? ¿Qué pasó?

“Si recibes mascotas, tienes que esperar cualquier tipo de animal y atenderlo como un huésped. Las normas son así de exigentes. Elegimos enfocarnos en las personas”.

¿Cuál es el próximo sueño?

“Primero fue darle sostenibilidad a la casa. Ahora soñamos con la construcción de un plan de desarrollo turístico para la región”.

Por: Juan Felipe Quintero Arango

Historias publicadas en este seriado:

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