La trascendencia de una donación

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Dos hechos fundamentales dan inicio al siglo XXI en Medellín y Antioquia. Aquí la historia se cuenta desde el arte.

2000

El traslado del Museo de Antioquia al antiguo Palacio Municipal y la donación ofrecida por el artista antioqueño Fernando Botero fueron hechos de honda repercusión.

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La donación incluyó 116 piezas, entre dibujos y pinturas en distintas técnicas y 23 esculturas monumentales con su firma. Además, 32 obras de artistas internacionales de su colección privada. No solo se trataba del traslado a un nuevo espacio, sino de la creación de la Plazoleta de las Esculturas, frente al Museo. Además, la entidad conservó su sede al lado de la iglesia Veracruz.

116 piezas conformaron la donación, entre dibujos y pinturas en distintas técnicas, y 23 esculturas monumentales con su firma.

El 14 de octubre de 2000, se inauguró este sueño. Fue un día Festivo. Vivir en El Poblado hizo un seguimiento completo desde que se dio la noticia de lo que se llamó Ciudad Botero hasta el cubrimiento de esa apertura. Fue un proyecto de ciudad. Con el aval del alcalde en ese momento, Juan Gómez Martínez; la participación directa de EPM y la Promotora Inmobiliaria, y de numerosas empresas privadas, y el entusiasmo de la directora del Museo, Pilar Velilla, el trabajo fue intenso.

Esos 23 bronces se instalaron en la Plazoleta de Esculturas. Se intervinieron más de siete mil metros cuadrados. Allí están, entre otros, Los Amantes, Mano, Caballo, Venus Reclinada, Leda y el Cisne, Dama a Caballo, Mujer Recostada y Bailarina.

El Museo de Antioquia es patrimonio de la ciudad. A Pilar Velilla, le siguieron en la conducción de la entidad Lucía González, Ana Piedad Jaramillo y María del Rosario Escobar, su actual directora. Cada una ha enriquecido el proyecto, imprimiéndole un sello propio.

El maestro Fernando donó su primera obra al Museo de Antioquia en 1974. Exvoto marcó el inicio de esta alianza, que continuó en 1976, 1984, 2000 y 2012, cuando obsequió Viacrucis. En total, el Museo cuenta con 188 piezas de su autoría, de las cuales sólo dos no las donó él. Esta es la colección más grande de Botero conservada en un mismo lugar, con una particularidad: incluye todas las técnicas que ha trabajado, incluso el fresco, con la llegada este año de Escena con Jinete.

La tercera refundación

Han pasado dos décadas de un relato sin punto final. María del Rosario Escobar, en conversación con Vivir en el Poblado, destacó el hecho de ocupar un edificio emblemático como el Palacio Municipal -por medio de un comodato con la Alcaldía de Medellín-, y que sea allí donde se conserve esta colección.

Recordó que la entidad estaba en lo que hoy es la Casa del Encuentro, “solo ocupaba dos mil metros cuadrados y estaba pasando por una situación financiera, administrativa y de gestión supremamente crítica. La donación actualiza la institución (…)”.

La directora señaló que esto generó, además, posibilidades de trabajo profesional en el campo de la museología. Y esto tiene que ver “con la profesionalización del campo de los museos en nuestro departamento, la incursión de un museo de gran importancia para el país, la transformación completa de esa zona del centro de Medellín y el cambio para siempre no solamente de la institución sino de los alrededores. Esa donación de alguna forma es como una tercera refundación si entendemos la de 1881 como obviamente la primera; la de los años cuarenta, cuando se reabre el museo de Antioquia, gracias a la Sociedad de Mejoras Públicas; y la de 2000, con la gran donación de Botero y la alianza con la Alcaldía de Medellín de la época”.

Además, esto le ha permitido a la entidad “afianzar la relación de corresponsabilidad con el centro de Medellín, con los alrededores y con las comunidades”.

Botero y el Museo

La donación realizada por Fernando Botero al Museo de Antioquia en el año 2000 incluyó 32 obras de artistas internacionales de su colección privada, entre ellos, Max Ernst, Auguste Rodin, Wifredo Lam, Julian Schnabel, Roberto Matta, Antoni Tàpies, Alex Katz, Helen Frankenthaler, Frank Stella y Robert Rauschenberg. Después de la gran remodelación, el centro de arte del Museo quedó con 27 mil metros cuadrados: 18.000 en el Palacio Municipal, dos mil en la Casa del Encuentro y siete mil en el lote del parqueadero.

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