El 27 de diciembre de 2019, el Departamento Administrativo de Planeación de Medellín (DAP) revocó una autorización que la Curaduría Segunda había otorgado para urbanizar y construir el proyecto Belize, en la Cola del Zorro. Cinco ciudadanos habían recurrido la decisión. El resultado quedó consignado en una resolución de 22 páginas.
Para entender cómo llegaron hasta ese expediente hay que regresar a 2010. Jaime Jurado, abogado y residente de El Poblado, ubica el comienzo de la organización de vecinos que cuestionaban nuevas construcciones en el sector. “Dijimos, hombre, miremos, estudiemos el plan parcial de La Cumbre para ver cuál es el límite de esto”, recuerda.
El Plan Parcial La Cumbre, adoptado en 2007, establece normas sobre construcción, vías y espacio público. Los vecinos acudieron a esas reglas con ayuda: “Nos dimos a la tarea y contratamos especialistas ambientales, abogados especializados en asuntos urbanísticos y empezamos a estudiar”, cuenta Jurado, quien ha liderado la defensa del corredor ecológico.
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El trabajo no se quedó entre unos pocos residentes: “Empezamos a llamar a todas las unidades residenciales que nos veíamos afectados, más los vecinos que están en la zona que llevan 30, 40 o 50 años de estar ahí”, relata. Según él, las inquietudes giraban alrededor de la movilidad, la concentración de apartamentos y el manejo de las quebradas.
En 2012, este periódico informó que el ingeniero José Darío Aristizábal alertó sobre excavaciones en Aniz Studios, un edificio de apartamentos ubicado en la Cola del Zorro. El DAGRD inspeccionó el lugar y formuló recomendaciones. Entretanto, el constructor y la Curaduría defendieron los estudios y permisos. Esa construcción no fue detenida.
En cambio, Belize tiene una secuencia documental. El 10 de septiembre de 2019, la Curaduría Segunda expidió la Resolución C2-19-3181, en la que autorizó la urbanización en modalidad de saneamiento y construcción de obra nueva. Los vecinos presentaron recursos de reposición y apelación.
Además de Jurado, recurrieron otros cuatro vecinos, que cuestionaron varias de las obligaciones urbanísticas de La Cumbre, cesiones públicas y requisitos documentales. Sus reparos quedaron registrados en el expediente.
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Al estudiar el caso, Planeación encontró que los planos y otros soportes no permitían verificar adecuadamente las obras de urbanismo pendientes. Entre sus conclusiones señaló que no era posible establecer si esas obras faltantes superaban el 20 % del área de cesiones de la urbanización, un punto relevante para utilizar la modalidad de saneamiento. También advirtió la ausencia de otros documentos exigidos para el trámite.
Planeación consideró suficientes esos hallazgos para revocar la autorización. De hecho, precisó que no era necesario pronunciarse sobre todos los demás argumentos presentados por los recurrentes. Por tanto, el resultado fue la revocatoria de las autorizaciones urbanísticas otorgadas para ese proyecto, después de los recursos presentados por los ciudadanos.
El seguimiento de los vecinos continuó. En una respuesta del 23 de abril de 2026 a otro derecho de petición de Jurado, el DAP indicó que en el predio con código catastral 14090080021 se habían radicado varias solicitudes de urbanización y construcción que después fueron desistidas.
En el documento, además, se precisó que la calle 9C, entre las carreras 21 y 15A aproximadamente, tiene retiros de 30 metros a cada lado de la quebrada La Presidenta y un enlace de conectividad ecológica. La entidad explicó que ambos elementos forman parte de la Estructura Ecológica Principal de Medellín y están reconocidos en el POT como áreas de protección y conservación ambiental. Su conclusión fue explícita: “Sobre estas áreas no están permitidos nuevos desarrollos constructivos”.
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Hubo, además, un señalamiento que quedó pendiente de revisión. El DAP observó que el lote 14090080039, donde se encuentra Aniz Studios, tenía ocupación constructiva pese a estar condicionado por conectividad ecológica y remitió el caso a Control Urbanístico.
Nuevas solicitudes de protección al Distrito
El pasado 15 de octubre de 2026, Jaime Jurado presentó otro derecho de petición, relacionado esta vez con el Proyecto de Acuerdo 104, la revisión de mediano plazo del POT que estudia el Concejo de Medellín. En el archivo entregado a este periódico, aparecen 43 firmas de habitantes del sector.
En este, los vecinos buscan que el acuerdo incorpore expresamente el concepto de Planeación entregado a la comunidad el pasado mes de abril: “los retiros de la Quebrada La Presidenta y el enlace de conectividad ecológica son suelos protegidos donde no pueden levantarse nuevas construcciones”.
Ellos consideran que, si esto queda expresado en la revisión del POT, el debate urbanístico no tenga la posibilidad de controvertirlo: “pueden aprovechar los reajustes del POT para decir que la necesidad habitacional de Medellín requiere que ese lote sea parte de la solución”, afirma Jurado.
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Por eso, la petición insiste en mantener los 30 metros de retiro a cada lado de la quebrada, entre las carreras 15 y 21, y delimitar el cauce permanente y la ronda hídrica en coordinación con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Mientras eso ocurre, proponen aplicar la franja de protección más restrictiva establecida en las normas.
También está en discusión el uso público del terreno. Según la información del POT, citada por los peticionarios, el 56,59 % del predio de matrícula 001-121399 figura como espacio público proyectado. Con esto, piden conservar esa condición de manera permanente e incorporar esa porción al Parque Lineal La Presidenta y a la red ecológica.
En materia vial, reclaman precisar la reserva del suelo asociada a la Circunvalar Oriental y a una vía arteria proyectada, con su trazado y franja correspondiente. Y frente a los usos del suelo, quieren mantener la baja mixtura de la Cola del Zorro, incluidas las canchas deportivas comunitarias, sin aumentar densidades ni aprovechamientos urbanísticos.
El agua es otro punto de sus solicitudes. Tras la emergencia de marzo de 2026, el Distrito declaró una urgencia manifiesta para atender La Presidenta y su cuenca. Los vecinos piden incorporar estudios de amenaza por inundación y avenidas torrenciales y exigir que cualquier licencia en la cuenca demuestre que no aumentará la escorrentía ni el riesgo aguas abajo.
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Además, advierten que reducir los retiros podría aumentar la exposición de viviendas y vías a crecientes y socavación, disminuir la cobertura vegetal y la continuidad ecológica. También, afectar el espacio colectivo junto a las canchas y agravar el tráfico.
Jaime Jurado argumenta que no tener esto en cuenta después le pasa factura a la ciudad: “¿Cuánto le cuesta a la ciudad todo lo que se inunda Patio Bonito y Monterrey? Eso quiere decir que por beneficiar a un constructor todos los medellinenses estamos pagando miles de millones de pesos cada vez que se inundan esos lugares”, dice.
El abogado explica que también solicitan verificar las obligaciones urbanísticas del Plan Parcial La Cumbre, determinar cuáles se cumplieron y cuáles están pendientes y, a su vez, evaluar la posibilidad de que el Distrito reciba ese terreno como parte de pago.
Otra alternativa que ponen sobre la mesa es que la Alcaldía adquiera el predio. Según Jurado, cualquiera de las dos opciones podría permitir una intervención ambiental de menor impacto para Patio Bonito.
Sin embargo, el pasado mes de abril la Unidad de Adquisición de Bienes Inmuebles les había informado que, para ese momento, no existía un proyecto público formulado ni una petición formal de adquisición que justificara el trámite.
Para Jurado, aunque llevan 16 años defendiendo el sector, el riesgo persiste si no se ejecutan las peticiones de los habitantes del sector: “Ya hemos ganado y podemos ganar 100 a 0. Pero con un solo gol que metan ellos ya ocasionan el problema”, asegura.
Por ahora, los vecinos esperan que las autoridades atiendan sus nuevas solicitudes y definan el futuro del terreno que proponen destinar a espacio público. Mientras tanto, Jurado insiste en que la participación ciudadana sigue siendo fundamental: “Si la comunidad no se pronuncia, de malas porque se perdió el tiempo”.
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