Una pequeña distribuidora que abrió su primera tienda en Medellín hace 50 años es hoy una compañía con presencia en 20 departamentos, 43 tiendas y más de 1.350 colaboradores. Se trata de Dislicores, cuya historia empresarial permite recorrer parte de la historia reciente del mercado de vinos y licores en Colombia, “una industria en la que la distribución, la representación de marcas y los cambios en los hábitos de consumo han adquirido un papel relevante”, afirma Luz María González, vicepresidente de Dislicores.
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La empresa fue fundada en 1976 por Alberto González. Tras su fallecimiento, sus hijos Juan Martín y Luz María González asumieron el liderazgo y continuaron el desarrollo del negocio familiar. En cinco décadas, la compañía amplió su operación, amplió su red de proveedores y clientes.
Su trayectoria también ha estado ligada a los cambios económicos y comerciales del país. Durante las restricciones a las importaciones de los años ochenta, la empresa fortaleció las marcas locales; posteriormente, en 1997, realizó su primera importación de vinos, una decisión que abrió otra etapa en su portafolio y en su relación con los consumidores.
Actualmente, según las cifras presentadas por la compañía, Dislicores representa más de 145 marcas y trabaja con 59 proveedores estratégicos internacionales. También cuenta con marcas propias, entre ellas Mil976, que ha llegado a mercados como Estados Unidos, República Dominicana, Panamá, Venezuela, Aruba y Curazao.
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Del negocio familiar a la transformación de la industria
Uno de los aportes que destaca la empresa en su recorrido es el impulso a la cultura del vino. En una categoría que ha ganado espacio en experiencias gastronómicas y sociales, Dislicores reporta un crecimiento del 94 % en sus ventas de vino durante los últimos cinco años. Esta empresa local relaciona esta evolución con el interés de los consumidores por conocer nuevas regiones y estilos, además de las iniciativas de educación y promoción desarrolladas junto con Asovinos, asociación creada en 2016 para promover la cultura del vino y el consumo responsable.
La transformación también se refleja en la forma de hacer negocios. La pandemia aceleró la digitalización de sus canales y llevó a la compañía a fortalecer su estrategia de ventas y relacionamiento. Uno de sus desarrollos es DAN (Dislicores a su Negocio), una plataforma dirigida a clientes empresariales que pasó de representar el 23,1 % de la facturación B2B en 2022 al 68 % en 2026. Cerca de 19.000 clientes interactúan digitalmente con Dislicores.

A esta estrategia se suman sus tiendas, la aplicación móvil y otros canales de venta digital, así como iniciativas de inteligencia artificial para apoyar procesos comerciales y mejorar la experiencia del cliente.
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El crecimiento de la empresa también se evidencia en sus resultados:
Entre 2020 y 2025 registró un aumento acumulado del 166 %, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 21,6 %, de acuerdo con el balance divulgado por la organización.
Más allá de su expansión comercial, Dislicores incluye en su estrategia programas de bienestar para sus colaboradores e iniciativas ambientales, entre ellas Un Arrecife de Vida, orientada a la restauración coralina, y acciones de aprovechamiento de residuos y generación de energía solar.
A sus 50 años, la compañía nacida en Medellín proyecta su siguiente etapa alrededor de la expansión de sus marcas propias, el desarrollo de bebidas sin alcohol, la innovación tecnológica y la sostenibilidad.
Dislicores en cifras
- Más de 1.350 colaboradores.
- 43 tiendas Dislicores Store.
- 20 departamentos con presencia física, según la compañía.
- Más de 145 marcas representadas.
- 59 proveedores estratégicos internacionales.
- 166 % crecimiento acumulado entre 2020 y 2025.
- 94 % crecimiento de las ventas de vino durante los últimos cinco años.





