Al lado del Escenario Colombia, la Ópera de París o la Scala de Milán o el Met de Nueva York son pobres principiantes. Sus temporadas de bel canto palidecen frente a la que en los últimos días agota localidades en el país. Con la presencia atronadora de varias sopranos -y de algunos tenores- que tienen erizada a Amparo Grisales y al resto de compatriotas, peliparados, el espectáculo genera todo tipo de reacciones en las redes sociales y en los medios de comunicación.
Las prime donne —los primi uomini también— se pelean a codazos los reflectores de los carteles promocionales. Sobre todo, el de Semana, donde no pasan desapercibidas su lírica, dramática, coloratura; sus falsetes, libres versiones; sus “Do de pecho” que les dejan las gargantas como de pisco y dejan a más de uno con calentura de orejas.
Hoy, las más destacadas entre las divas son la Evis y la Vero y, un poco, la Angie. (Parodiando a Los Tres Tenores: Pavarotti, Domingo y Carreras, protagonistas en su momento de grandes conciertos, a estas chillonas de ocasión se las empieza a conocer entre los espectadores como Las Tres Sopranos). También están la Sarabia, la Guerrero, la Plata, los primos, los catalanes, los italianos, el Agmeth, el Nerú, el Pitufo, el Euclides, el Petro… El elenco es amplio y desafinado. Y padece de amnesia selectiva, de nada de lo que se acusan mutuamente se acuerda ninguno; y de chispa retrasada, cuando debieron denunciar pasaron de agache. (Parranda de cómplices, encubridores o tontos de solemnidad son “los Verónicos”).
Los fragmentos que Eva Ferrer, la Evis, ahora desgrana en Fa sostenido, frente a quienes estén dispuestos a escucharla -mejor periodistas vedetes que juiciosas autoridades-, por alguna razón no la molestaban ni poquito cuando era íntima de Verónica Alcocer, la Vero, con quien trabajaba muy de cerca. ¿Cuál fue el asunto que le subió el volumen al radio de sus recuerdos?, me pregunto. ¿Traiciones, intrigas, envidias, ninguneadas, dinero…, como en los interminables novelones turcos? El caso es que por la razón que fuera cayó en desgracia con el círculo del poder y ya sabemos que la venganza es un plato que se sirve frío.
Con esto no pretendo descalificar las graves acusaciones que la examiga Ferrer hizo a la excandidata Dávila sobre la exprimeradama Alcocer. Sería muy ingenua -no lo creo- o muy mentirosa -no lo sé- la señora catalana para decir lo que dijo, sin sustento alguno. (Los “yo creo”, “me contaron”, “supongo”, de nada le servirán en sus comparecencias ante la Fiscalía, si no aporta las pruebas correspondientes).
Las mismas consideraciones valen para Angie Rodríguez, la Angie. En una entrevista por Caracol se refirió al gobierno de Petro como lo peor, a pesar de que fue su mano derecha durante mucho tiempo y asentía con la cabeza -igual a perrito de retrovisor de taxista- todo lo que él dijera. Hasta que, ¡pum!, quedó por fuera del roscón y se encendió la luz de su memoria. Y tomó partido.
Lo curioso es que, hasta ahora, las sopranos sólo coinciden en una cosa: Petro dizque es el policía bueno. Amanecerá y veremos.
ETCÉTERA: La función apenas comienza. Poco a poco desfilarán sobre el escenario los demás integrantes del elenco. Y ahí sí, no habrá manera de cerrar el telón. (Ya alquilé balcón).



