El campo antioqueño siempre fue un espectáculo gratuito. A los urbanos nos bastaba salir de Medellín para empezar a absorber su belleza a través de sus mil distintos tonos de verde: extensas reservas de bosque nativo, cafetales ondulando en la ladera, montañas que se dejaban ver sin pedir permiso y casas campesinas que saludaban desde […]