En El Chispero, comuna 14, Alicia González Londoño, de 87 años, es reconocida por sus vecinos como una de las fundadoras del barrio; algunos la consideran la “mayora” de la zona.
Como el patriarca bíblico, su padre, Abraham, llegó a esta ladera, junto a cuatro de sus hermanos, a comienzos del siglo pasado para establecer sus viviendas, arar la tierra y sacar adelante a su numerosa familia.
“Fuimos diez hijos, ya tres han fallecido. Mamá, María Teresa, murió a los 96 años. Yo vivo sola acá. Las casas aledañas son de mis hermanos casados. Papá les dio el lote”, describe Alicia.
Con orgullo, dice que su apellido es un legado de los indígenas que habitaron El Poblado hace 400 años: “Venimos de ellos. Esta loma se llama Los González en su honor. Fuimos los primeros residentes, luego llegaron los Uribe, los Echavarría y los Olarte, los dueños de Coltejer y Fabricato. Ellos tenían ganado, nosotros sembrábamos”, comenta.
Recuerda su infancia entre cultivos de plátano, yuca, arracacha y chócolo. Su vivienda, una de las 14 que serán demolidas para dar paso a las obras de ampliación de la avenida 34, se conserva como casa de campo: antejardín con flores y árboles frutales, corredor frontal amplio, piso con baldosas amarillas y rojas, portones de madera, pasillos internos con materas y un patio central custodiado por una Virgen.
“Las paredes son de tapia. Los adobes los hizo papá con tierra pisada y los pegó con boñiga de caballo. Las paredes y el techo, de cañabrava, también son emboñigados”, añade.
Sin oponerse al desarrollo que conlleva la obra quiere despedirse con anticipación de su propiedad. Sabe que tal vez la de este año sea la última Navidad que pase en el hogar de sus ancestros.
“Quiero hacer el pesebre, como cada año, con todas las figuras que tengo guardadas. Ojalá los niños vengan y recen como lo hacíamos antes. La quiero llenar de luces y que todos los días haya alegría, natilla y celebración. Así quiero recordar mi casa”, describe.

Reasentadas en la zona
Alicia y demás integrantes de las otras familias impactadas con el proyecto, la mayoría González, ya aceptaron un preacuerdo con el Fondo de Valorización de Medellín -Fonvalmed- y el Instituto Social de Vivienda y Hábitat de Medellín -ISVIMED- para ser reubicados en el mismo sector.
“Ha sido un diálogo muy cordial. Ellos han escuchado y aceptado nuestro pedido. La idea es que sea una unidad con cuatro torres de tres pisos para relocalizar a todos los hogares afectados por la obra. Somo entre 45 a 50 personas”, comenta Celia María González Gaviria, diseñadora-confeccionista y líder comunitaria del barrio El Chispero.
Debido a la ampliación algunas casas, como la de Alicia, desaparecerán por completo. En otras, como de Celia, la cesión será parcial: “En mi caso es el 50 % del predio, la parte trasera donde tengo mi taller de costura. No se qué va a pasar con mi emprendimiento porque los apartamentos son pequeños y no habría espacio para vivir y trabajar a la vez”, indica.
Ella, Alicia y otros vecinos, como Fabio Loaiza, quien tiene un taller de motos en su domicilio, esperan dilucidar estas dudas antes de dar el paso definitivo a lo que serán sus nuevas propiedades en el sector donde han vivido desde niños, la loma de Los González, en El Poblado.
Lo que sigue en sector

La directora del Fondo de Valorización de Medellín -Fonvalmed-, Angélica María Arias Loza, habló acerca de lo que continúa con la comunidad de El Chispero: “Esta semana iniciamos recorridos de la mesa ambiental y grupos de valor. Este jueves, 11 de septiembre, tenemos reunión de inicio de obra con la comunidad y, a la vez, seguimos trabajando con ISVIMED en el proyecto de reasentamiento de las familias”.






