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La alquilan como “Casa de Pablo Escobar” y no nos deja vivir en paz

Los contacto, como uno de los recursos que espero pueda surtir efecto, porque no hemos podido hacer nada a fondo con la Policía.

Vivo en un edificio en la Cola del Zorro, donde hemos vivido felices por dos años. Sin embargo, somos vecinos de una propiedad, una casa blanca, que se ve con solo asomarnos al balcón, en la que nadie habita y claramente alquilan.

En los primeros meses que vivimos aquí, se alquiló muy poco, algunos para usos tranquilos, otros para fiestas; fiestas que como ley de buen vecino, uno deja que ocurran de vez en cuando y hasta una hora prudente.

Sin embargo, lo que ha venido aconteciendo desde la cuarentena es una pesadilla. La casa está siendo alquilada aunque estuviera con esa medida, mayormente a personas muy jóvenes y solo para fiestas.

Luego llegaron la ley seca y el toque de queda y los alquileres para fiestas pasaron a ser los días de semana.

Y así venimos: una semana tras otra con fiestas más seguidas, a tal punto que llevamos unos dos meses en que todas las semanas la alquilan solo para fiestas, a todo volumen, a los gritos. Al parecer se nos dañó la vida feliz y ya no hay paz en esta zona.

A una de las últimas fiestas fue la Policía unas cuatro veces y nunca pasó nada. Hasta se les reían en la cara, según nos relata nuestro portero. Otros hicieron fiesta de viernes a domingo, sin parar. Otros trajeron mariachis a las 4 a.m., después de tener un Dj toda la noche.

Hoy acaban de llegar a poner el bafle a toda. Otra vez llamé a la Policía, además decidí buscar cómo hacen para alquilar esa casa. Y lo logré. Lo peor es que me encuentro que la casa la alquilan por mil partes, Colombiarents, Airbnb, Facebook, y la llaman la Casa de Pablo Escobar. La alquila “Andy”, que dice no vivir aquí, y en el anuncio dice que la casa es de eventos.

Esta zona es residencial. He vivido feliz aquí, vecinos de muchos años dicen jamás haber vivido esto, no puede ser que además de la pandemia ahora no podamos estar en paz en nuestro propio techo.

¿Por qué somos tan desconsiderados con los demás? Qué falta de empatía, de conciencia, de sensatez.

Por: Juliana Sánchez

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