La escuché hace dos semanas en una reunión de amigos, hace un par de días de una de mis estudiantes en la universidad, y ayer durante una sesión de Contagio de la Amabilidad con una empresa: “profe, no se preocupe, hay que vivir el presente”. ¡Cuidado con eso, chicas y chicos! No solo el presente importa, también pasado y futuro son valiosos y desconocerlos nos está trayendo muchos problemas y por eso aquí trataremos de desenredar el malentendido.
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De antemano, querido lector, perdón por derribar tu frase recurrente de redes, que es útil para bajar estrés, deshacer ansiedades y muchas otras benéficas prácticas psicológicas, pero no para aplicarlo a todo en nuestra existencia.
La situación es tan recurrente e inquietante que en la misma psicología hoy se habla del “sesgo del presente”, y está generando bastantes problemas en una sociedad que no está haciendo planeación y no piensa en su futuro ni en las consecuencias de lo que hace. Repito, estar en el presente tiene ventajas como estar enfocado u olvidar un poco las ansiedades que trae un planeta con tanta incertidumbre, pero cabe una diferencia gigantesca entre eso y no pensar en futuro.
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El siguiente malentendido que trae “vivir el presente” es creer que un error no se debe corregir o no debemos aprender del pasado para no repetir el daño. Trato de ilustrarlo con una imagen que espero no vean como vulgar, solo directa y pedagógica. Una pregunta, ¿cómo vive un pollito? Sí, un pasito, una cagadita; un pasito, una cagadita. Como el pollo no piensa en futuro y solo vive del presente, ¡también vive de popó hasta el cuello! Y en él se entiende, pero no en un ser humano con un cerebro simbólico, ese que le permite construir una mejor vida.
Ese malentendido lo expliqué con humor hace poco en una entrevista en el Canal Teleantioquia que encuentran en mis redes sociales, es corto y aquí lo pueden revisar:
La cosa es tan inquietante, no solo para las personas sino para las organizaciones, que en las universidades ya estamos hablando de “Diseño de futuros”, no podemos esperar que el porvenir solo “llegue”, lo debemos crear. Además, vivir el presente es el conocido Carpe diem, una construcción muy potente de la filosofía que por ninguna parte dice que tenemos autorización para vivir como tontos.
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En nuestra cultura, vivir el presente tiene muchos sinónimos: “Volador hecho, volador quemado”, “solo el hoy importa”, “Vive el aquí y el ahora”, y de la manera como los estamos entendiendo y aplicando ninguno es conveniente.
Martin Seligman, teórico norteamericano, dice que somos “homo prospectus” por nuestra capacidad para ver a futuro y construir porvenir, ¡¿y la vamos a perder por una tendencia malentendida y tonta?! Por eso, en la universidad, en el trabajo, en la vida, te invito a pensar más a futuro, no como ansiedad sino como una posibilidad que sí, se construye y se vive en el presente.





