Por: Frantz Colimón Gómez, MD, FIPP — Director Médico de CEAD Alivium
Hay un tipo de dolor que empieza como un ardor leve bajo la piel, casi como una quemadura de sol que no debería estar ahí. Horas o días después, aparece una franja de ampollas que recorre un solo lado del cuerpo, y el simple roce de la ropa se vuelve insoportable. Así comienza la culebrilla. Lo que muy pocos saben es que, mientras la piel sana en unas semanas, el dolor puede quedarse meses o años si no se actúa a tiempo. Y el reloj para evitarlo empieza a correr desde el primer día.
Las cifras que pocos conocen
La culebrilla, o herpes zóster, no es una condición rara: aproximadamente una de cada tres personas la desarrollará en algún momento de su vida, según el Manual MSD y el CDC de Estados Unidos. El riesgo aumenta de forma marcada con la edad: se estima que 1 de cada 2 personas que superan los 80 años ya la ha sufrido en algún momento de su vida.
Pero la cifra que más debería preocuparnos es otra: entre el 10% y el 18% de quienes tienen culebrilla desarrollan neuralgia posherpética, ese dolor que persiste después de que la piel ya sanó. En mayores de 60 años, ese riesgo sube hasta cerca del 50%, y en mayores de 70, hasta el 75%, de acuerdo con estudios publicados en revistas de medicina de familia. Es decir: entre más edad, mayor la probabilidad de que la culebrilla le deje una secuela dolorosa y duradera.
¿Por qué aparece la culebrilla?
La culebrilla es causada por el virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de superar la varicela, generalmente en la infancia, el virus no desaparece: queda “dormido” en las raíces nerviosas cercanas a la médula espinal. Cuando las defensas bajan, ya sea por la edad, por estrés sostenido, por enfermedades que afectan el sistema inmunológico, o por tratamientos como la quimioterapia o los corticoides, el virus puede reactivarse y viajar por el nervio hasta la piel, causando la erupción característica. Es importante aclarar un punto que se malinterpreta con frecuencia: solo puede tener culebrilla quien ya tuvo varicela antes.
Las tres fases del dolor
La culebrilla suele avanzar en fases reconocibles:
- Fase prodrómica: días antes de que aparezca cualquier lesión en la piel, puede sentirse ardor, hormigueo o dolor en una franja del cuerpo, sin que nada sea visible todavía.
- Fase eruptiva: aparecen las ampollas agrupadas sobre una franja de piel, generalmente en un solo lado del cuerpo, acompañadas de dolor intenso, y en ocasiones fiebre o malestar general.
- Fase de resolución: las ampollas se secan y la piel sana en dos a cuatro semanas; en algunos pacientes, sin embargo, el dolor persiste después de esta fase, lo que da paso a la neuralgia posherpética.
Complicaciones que pocos conocen
Además de la neuralgia posherpética, la culebrilla puede tener otras complicaciones según la zona del cuerpo afectada: si compromete el nervio oftálmico puede afectar la visión, si afecta el nervio facial puede causar parálisis de un lado de la cara, y en casos poco frecuentes puede provocar pérdida auditiva. Por eso, cuando la erupción aparece cerca de un ojo o del oído, la consulta debe ser inmediata.
Mitos frecuentes sobre la culebrilla
Un mito muy extendido es pensar que quien ya tuvo culebrilla no puede volver a tenerla. Esto es falso: aunque menos frecuente, la culebrilla puede repetirse, especialmente en personas con las defensas bajas. Otro mito es asumir que, al ser una afección de la piel, no reviste mayor gravedad. En realidad, el dolor de la culebrilla suele describirse entre los más intensos que existen, y su complicación crónica, la neuralgia posherpética, puede afectar profundamente el sueño, el ánimo y la calidad de vida. También existe la creencia de que no hay nada que hacer más que esperar a que pase: como ya vimos, actuar a tiempo cambia radicalmente el pronóstico.
El plazo que lo cambia todo
La ciencia es clara en algo: entre más rápido se actúe, menor es el riesgo de que el dolor se quede para siempre. Los antivirales funcionan mejor cuando se inician dentro de las primeras 72 horas de la erupción. Pero hay otro plazo igual de importante y menos conocido: las primeras dos semanas son la ventana en la que un especialista en manejo del dolor puede intervenir para evitar que el nervio afectado quede “programado” para seguir doliendo aun después de que la piel haya sanado. Pasado ese margen, el tratamiento se vuelve más complejo y los resultados, menos predecibles.
Cómo tratamos la neuralgia posherpética en CEAD
En CEAD Alivium combinamos distintas herramientas según la etapa y la intensidad del dolor de cada paciente:
- Esquemas farmacológicos específicos para dolor neuropático (no los mismos analgésicos de uso común, que suelen ser insuficientes).
- Bloqueos nerviosos guiados por imagen, que actúan directamente sobre el nervio irritado.
- Neurólisis por radiofrecuencia, que modula la forma en que el nervio transmite la señal de dolor.
- Oxigenoterapia hiperbárica en pacientes seleccionados, para favorecer la recuperación del ganglio nervioso afectado.
- En los casos más resistentes, el minicomputador del dolor, un dispositivo que estabiliza la señal antes de que llegue al cerebro, reservado para pacientes que no respondieron a tratamientos más conservadores.
Cómo es el proceso de evaluación en CEAD
Cada paciente con culebrilla activa o con dolor persistente tras la erupción recibe una valoración individual, que incluye la revisión de la zona afectada, la intensidad y características del dolor, y el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas, un dato clave para definir el manejo más adecuado. Con esa información se diseña un plan escalonado, priorizando siempre actuar lo más pronto posible.
Por qué buscar a CEAD
Porque no tratamos síntomas aislados: tratamos el dolor con especialistas dedicados exclusivamente a esto. Nuestro director médico se formó en el Roswell Park Cancer Institute de Nueva York, y contamos con un equipo con más de 70 procedimientos disponibles para el manejo del dolor. Cada caso de culebrilla o neuralgia posherpética se evalúa de forma individual, porque entre más pronto se consulte, mejores son los resultados.
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Si usted tiene culebrilla activa o quedó con dolor después de que la erupción sanó, no espere. Consulte con nuestros especialistas en CEAD Alivium, en Medellín.
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