/ Elena María Molina
Ser pobre de espíritu es desprenderse de todos los previos para que una nueva información irrumpa. No se puede tener acceso a lo nuevo, si las viejas ideas, conocimientos e informaciones, siguen estructurando la vida
Ser pobre de espíritu es desprenderse de todos los previos para que una nueva información irrumpa. No se puede tener acceso a lo nuevo, si las viejas ideas, conocimientos e informaciones, siguen estructurando la vida