El Lleras y sus reformas

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El casi centenario parque Lleras ha sido el centro del movimiento cultural y turístico en El Poblado. Varias veces renovado, se prepara para otra importante refundación.

1994

En 1994 el Lleras vivió su primera gran reforma en seis décadas de vida. Hoy, casi centenario y deteriorado, el parque espera por una intervención de marca mayor, que le cambiará la cara al sector. Ya la Filarmed, el Ballet Metropolitano de Medellín, la Corporación Cantoalegre y Vivir en El Poblado se encuentran instalados en Palermo Cultural, primera etapa de lo que será la transformación urbanística de la antigua sede del colegio y de su entorno, incluido el Parque Lleras. Se trata de su segunda gran reforma tras la que vivió en 1994, que le dio la cara actual.

Hoy la necesidad, más allá de mejorar su infraestructura, está encaminada a darle un nuevo aire a un lugar aquejado por problemáticas sociales ya conocidas, e integrarlo a otros sitios de la centralidad de El Poblado. Un proyecto urbanístico de marca mayor, liderado por el Fondo Inmobiliario Colombia —FIC— y del cual son socias las hermanas Franciscanas del colegio, partícipes de la propuesta como una apuesta en pro de la calidad de vida de la comunidad del lugar que las acogió por años.

El parque Lleras y sus reformas

La reforma de 1994

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Haciendo historia, en su edición número 24 de octubre de 1992, Vivir en El Poblado reportaba que, a pesar de las quejas y reuniones para intentar cambiar las cosas, el Parque Lleras se estaba convirtiendo en un parqueadero, sin que Planeación Municipal hiciera algo al respecto. Un año más tarde, en septiembre de 1993, la situación no era mejor, como se leía en una carta de los vecinos del barrio, “denunciando el abandono en el que se encuentran. Las personas que nos visitaron para entregar la carta nos hablaron de armonía, paz, tranquilidad y de la generalizada mala educación de algunos, que sin respeto por nada ni por nadie, se apoderan de aceras, garajes y andenes”.

Una luz de esperanza llegó en abril de 1994, con el anuncio de la primera reforma importante del Lleras en seis décadas. La nota describía los cambios: “Se harán tres plazoletas y se acondicionará el andén para reubicar a los vendedores e impulsar nuevas actividades culturales. Se trata de que los artesanos exhiban sus productos en una zona dura mucho más ancha que la acera, delimitada por unos muros que la separen de la manga y permitan el paso de los peatones. También se instalará un mejor alumbrado, nuevos teléfonos públicos, bancas individuales…”.

La última gran remodelación del parque Lleras se hizo en 1994. Estas son imágenes de Vivir en El Poblado, que hizo un seguimiento permanente de todas las obras.
La última gran remodelación del parque Lleras se hizo en 1994. Estas son imágenes de Vivir en El Poblado, que hizo un seguimiento permanente de todas las obras.

La remodelación también contemplaba accesos para discapacitados y un cambio estético importante: “La reubicación de la fuente antigua de la plaza de El Poblado, una reliquia de la ciudad que se encuentra en proceso de restauración y está lista para situar en el centro del Parque Lleras”. También hubo espacio para curiosidades, como la que contaba de dónde venía el nombre del lugar, en este caso del señor Julio Eduardo Lleras, gerente del Banco Central Hipotecario, entidad que construyó el barrio y el parque, en la década de 1930.

El 16 de julio de 1994 se vencía el plazo para la culminación de las obras, con un presupuesto inicial de $15.802.000, que reportaban cumplido. En la última edición del año se lee que el parque estaba listo, “sólo le faltan las bancas, la iluminación y la parte oriental”.

La reforma dio un aire al parque por algunos años, en los cuales estuvo rodeado de cafés y restaurantes en un entorno amigable, que fue cambiando. En 2017 se dio su peatonalización con el denominado urbanismo táctico (temporal), y hoy espera llegar a los 100 años en un ambiente diferente, que atraiga a visitantes diversos todo el día. Que no impere solo la rumba.

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