La suspensión parcial del aporte a la pensión puede tener impacto para las generaciones futuras

Publicidad

Una de las medidas decretadas por el Gobierno nacional para mitigar la crisis económica que provocó la emergencia sanitaria por la COVID-19 fue la de permitirles a empleadores y trabajadores –tanto independientes como dependientes– la posibilidad de reducir su aporte al Sistema General de Pensiones de manera voluntaria, con el propósito de disminuir las cargas económicas y laborales.

El Gobierno explicó: “para los periodos de abril y mayo, cuyas cotizaciones deben efectuarse en mayo y junio de 2020, se podrá realizar únicamente el pago del 3 % (y no del 16 % como usualmente hacen), de tal forma que los trabajadores continúen amparados ante los riesgos de invalidez y muerte. El empleador solo deberá pagar el 75 % de ese 3 % y el empleado pagará el 25 %. Por su parte, los trabajadores independientes pagarán el 100% de esta cotización”.

De acuerdo con Protección, en respuesta enviada a Vivir en El Poblado, el impacto económico que esta suspensión parcial de los aportes pueda tener para los empleados “no será drástico”, pues el tiempo trabajado serán sumado a las semanas cotizadas.

Publicidad

Sin embargo, en el largo plazo el efecto lo pueden sentir las actuales y las futuras generaciones, que podrían quedarse sin un recurso “vital” en su futuro, explicó Protección.

Por su parte, el profesor y economista Jorge Coronel brinda una mirada más macroeconómica y apunta que el aporte parcial a las pensiones, en el largo plazo, se “convierte en un hueco fiscal” que la sociedad lo verá reflejado, en un futuro, en reformas que presionarán más impuestos, y que golpearán en mayor medida a la clase media.

Por esta razón, desde Protección invitaron “a aquellos que se vean obligados a suspender la cotización de sus empleados, para que, en la medida de sus posibilidades, paguen estos aportes una vez se supere la contingencia actual“.

Lea también

Publicidad
Publicidad