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Una mente infinita

La mente, creadora de sueños y mundos desconocidos, y al mismo tiempo destructora de los mismos. Curioso, por sentimientos de inseguridad, dudas y miedos que habitan entre neuronas, no se manifiesten los deseos más puros y listos para ser vividos.

La mente tiene un poder tan infinito que si todos fuéramos conscientes de esto, habría menos quejas y más seres felices viviendo la vida que siempre han querido. Todo lo que está en ella, hace parte de la creación total hasta de los detalles más mínimos que vivimos cada día. ¿Tiene sentido?

Cada pensamiento esta automáticamente conectado a una emoción, un sentimiento que emite frecuencias que nos conectan con el todo. ¿Suena muy incierto?, pero no lo es. Cada partícula de nuestro hermoso cuerpo humano está creado y compuesto por energía, energía autora y responsable de manifestar el camino próximo a transitar.

La combinación perfecta de manifestación se centra en dominar nuestros propios pensamientos y las emociones que le imponemos a cada uno de ellos. Me atrevería a decir que el hoy ha sido manifestado por percepciones y creencias basadas en lo que habitaba en nuestra mente años y hasta días atrás.

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El pensamiento lo dividiría en dos: pensamientos positivos asentados por seres llenos de confianza en sí mismos, con fe, optimismo, amor propio y una mente abierta a las circunstancias que la existencia envía. Y están las personas con pensamientos negativos, pesimistas, con rencor, los cuales hacen del odio su única verdad, con mente cerrada, dispuestas a que el egoísmo aplique en ellos y su creación.

En palabras de Albert Einstein, “la mente es como el paracaídas… solo funciona si la tenemos abierta”. Dispuesta a crear en la imaginación todo lo mágico e inimaginable que merecemos vivir. Darnos ese permiso de sentir y atraer todo lo increíble que el universo tiene para nosotros. Comprendiendo que como seres infinitos realmente lo valemos.

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La mente, ese mar infinito de posibilidades esperando a ser utilizada sabiamente. Cultivemos y sembremos nuestras metas en ella, en grande, como realmente aspiramos a que se exteriorice, démonos el permiso de sentir como si ya estuviera aquí, porque realmente ya lo está.

Tenemos el control de nosotros, lo externo no lo controlamos, pero si lo podemos manejar siendo conscientes de las decisiones y situaciones que suceden a nuestro alrededor, solo debemos tomar acciones basadas en esas ideas y pensamientos que ya están materializados.

Por: Ana Vásquez O.

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