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Va llena de plástico

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Saturada de plástico: así es como se encuentra nuestra frágil Tierra, inundada de este material. Y el plástico, per se, no es que sea nocivo. No, lo problemático es el uso que le estamos dando y la forma en que nos estamos relacionando con él.

El plástico se ha entronizado en todos los sectores productivos, solo que son ciertos usos los que lo vuelven nocivo para el hombre y la naturaleza, especialmente los de primer uso, como botellas y bolsas, y ahora mareadas de guantes, tapabocas y empaques de alimentos.

Parece que el plástico se encuentra omnipresente en nuestra cotidianidad, ya sea desde la producción o nuestros hábitos de consumo. Se prevé que de continuar la actual tendencia, en 2050 podría haber más restos de plástico que peces en los océanos.

A raíz de la información que se publicó el 3 de julio, Día internacional libre de bolsas plásticas, quedé impactado por las cifras que se manejan sobre este material: en el mundo se producen hoy cerca de 360 millones de toneladas, de las cuales se recicla menos del 10 %; además, se estima que un 40 % solo se utiliza una vez, los plásticos de primer uso, que luego son desechados, sin medir sus consecuencias.

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¿Y a dónde va todo este material? Una parte se dispone en rellenos sanitarios, pero cerca de 10.000 toneladas por año llegan, vía corrientes hídricas, a los océanos, donde se acumula y deteriora, por acción de la luz solar y la fuerza de las olas, tornándose más pequeño y afectando toda la biodiversidad marina, tanto peces como aves.

Por otro lado, científicos avanzan con investigaciones que evidencian cómo nos está afectando este material. Por ejemplo, en Bélgica, en la temporada anual de mejillones, encontraron que una buena porción de estos moluscos podría contener del orden de 90 partículas de microplásticos (menores de 5 milímetros), lo que los llevó a estimar que un belga podría estar ingiriendo, por año, hasta 11.000 de estas partículas.

Y esto mismo podría estar pasando con otras especies marinas, en todos los océanos, desde ballenas y tiburones, cabezas de la cadena alimenticia, hasta camarones y langostinos. ¿Y quién las consume finalmente?, nosotros, ya que regularmente hacen parte de nuestra dieta. O sea que partículas de plástico podrían estar en nuestra comida, sin saberlo. Todo lo que arrojamos al mar vuelve a nosotros y puede llegar hasta nuestra mesa, camuflado en cualquier plato.

Es importante mencionar que todavía no se conocen investigaciones detalladas sobre los efectos de los microplásticos en humanos. Pero nada bueno nos deben estar haciendo. ¿Qué estamos esperando para empezar a cambiar ciertos hábitos?, específicamente aquellos que tienen que ver con los plásticos de primer uso, pues ya sabemos para dónde van sus desechos, pero especialmente dónde terminan muchos de ellos, tal vez en nuestros organismos.

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Todos deberíamos reconsiderar la forma en que estamos usando los plásticos de primer uso, que no deberían tener cabida en estos tiempos de crisis climática. No podemos seguir consumiendo irracionalmente sin conciencia de lo que esta práctica genera en el ambiente y en nosotros mismos.

Debemos actuar con más responsabilidad, pasar a la acción. ¿Qué planeta es el que le vamos a dejar a las próximas generaciones? La Tierra se está saturando de plástico, ¡y las ballenas también!

Por: Guillermo Morales Zapata
Ingeniero sanitario. U. de A.
Jubilado EPM

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