En un mundo caótico como el actual, y con el auge de la salud mental, donde la depresión, el estrés, la ansiedad y las cifras de suicidios incrementan, urge hacer un llamado a la felicidad. Sí, a la felicidad. Este es el momento de apoyarnos en esos instantes simples pero poderosos que han hecho vibrar nuestro corazón, que nos han impulsado a levantarnos de la cama y que acarician nuestra alma.
Lea también: No es terapia, pero ayuda a mi salud mental: las mascotas
El problema es que poco se habla de la felicidad. Hoy estamos acostumbrados a consumir contenido con el que las personas se muestran vulnerables. ¡Ojo! Para mí es increíble y aplaudo que esto esté sucediendo, pues es necesario sensibilizar el tema. Sin embargo, hemos llegado a un punto en el que esto se ha vuelto la regla general y la felicidad, la excepción.
El domingo 30 de noviembre tuve la fortuna de participar en la gran meditación convocada por la artista Manuela Mejía y todo su equipo de Somos el Med. Fue un espacio donde líderes, expertos y muchas personas nos reunimos para elevar los niveles de energía, acceder a herramientas y trabajar por nuestra salud mental. En ese evento, me uní con la marca Felicidad Bakery y propusimos una actividad: que las personas respondieran para ellas ¿qué era la felicidad? y describieran momentos en los que fueron felices.
Lea todas las columnas de Daniel Restrepo para Bienestar Integral, aquí >>
Me sorprendió, profundamente, lo que sucedió: muchas personas se quedaban largo rato pensando en esos momentos, en el significado de la felicidad, y entraban en duda. Mientras lo pensaban, les preguntaba: ¿qué sucedería si te enfocas en un momento oscuro o traumático? Me decían que incluso era más fácil pensar en eso. ¿Qué está sucediendo con la felicidad? Se nos está olvidando ser felices; los momentos que nos hacen sentir esa alegría están pasando a un segundo plano. Las emociones displacenteras han tomado el control de muchos e impiden que podamos conectar con esos instantes únicos que hacen que la vida tenga sentido.
A quien esté leyendo esto, lo invito a que piense en tres momentos de mucha felicidad. Piense quiénes estaban, qué día era, cómo estaban vestidos, etc. Piensen en todos los detalles que acompañaron ese momento, atesórenlo en su corazón y vuelvan a ellos cuando todo parezca oscuro. Volvamos a hacer de la felicidad la regla general.
Únase aquí a nuestro canal de WhatsApp y reciba toda la información de El Poblado y Medellín >>





