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Juan Carlos Orrego

Especie en vía de extinción

 
 
Publicado en la edición 395, 02 agosto de 2009
 
     
 
Especie en vía de extinción
 
     
 
No hace mucho sorprendí a un niño de mi familia relatando la historia de unos “monitos” que había visto no sé dónde, y hará cosa de un par de días oí en la calle, al acaso, a una niña que comparaba a su inquieto hermano con un “mono” de circo
 
     

Despecho social

 
 
Publicado en la edición 393, 05 julio de 2009
 
     
 
Despecho social
 
     
 
Hace un par de meses, cuando fue arrestado -entre evidentes irregularidades- el sociólogo Miguel Ángel Beltrán, los comentaristas virtuales de las diversas publicaciones electrónicas que trataron la noticia se despacharon con toda clase de opiniones sobre el asunto
 
     

Benedetti XVI

 
 
Publicado en la edición 391, 07 junio de 2009
 
     
 
Benedetti XVI
 
     
 
Lo mismo puede decirse del agudo zurcidor de cuentos, maestro inigualable en la detección de las manías cotidianas y, por ello, patrono de columnistas
 
     

Misa de gallo

 
 
Publicado en la edición 389, 03 marzo de 2009
 
     
 
Misa de gallo
 
     
 
Decía el poeta gaucho Leopoldo Lugones que en algún momento de la jornada se empieza a sentir algo así como el “miedo de lo demasiado tarde”
 
     

Todos odian las novelas

 
 
Publicado en la edición 387, 1 abril de 2009
 
     
 
Todos odian las novelas
 
     
 
Se dejaron de trasmitir partidos de la Selección Colombia y los juegos de los equipos colombianos en la Copa Libertadores pasaron a ser programas de pacotilla, dignos de ser emitidos por los canales regionales
 
     

Lugares comunes

 
 
Publicado en la edición 385, marzo 1 de 2009
 
     
 
Lugares comunes
 
     
 
Cejijuntos, citan a Aristóteles, Mandela y las Naciones Unidas para exigir que se les deje meter sus narices en lo que les place
 
     

Fatalismo animal

 
 
Fatalismo animal
 
     
 
Veo venir para el zoológico un final de bronce y toboganes, donde las diversiones infantiles se distribuirán entre bosquecillos y estatuas de los animales que alguna vez pisaron aquel predio
 
     

Tres estampas del suroeste

 
 
Tres estampas del suroeste
 
     
 
Caminando por cualquiera de sus calles, tiene uno la sana sospecha de que, bajo la fronda que emerge tras los muros de los patios, duerme con dulzura algún marrano o mil gallinas buscan lo que no se les ha perdido
 
     

Cuento de Navidad

 
 
Cuento de Navidad
 
     
 
Hace un frío horrible en las noches y todo consuelo está en el nocturno avistamiento de las estrellas rutilantes, teniendo como almohada una gigantesca piedra fría
 
     

¡Un antropólogo para Palacio!

 
 
¡Un antropólogo para Palacio!
 
     
 
Que yo sepa, desde hace 500 años se vienen presentando tales revueltas
 
     

Primera ley de la conversación climática

 
 
Primera ley de la conversación climática
 
     
 
¿Quién no se siente convocado a la suave charla cuando lo que está en juego es un “Siempre está como oscurito”?
 
     

El maestro de escuela

 
 
El maestro de escuela
 
     
 
Los yerros de la condición humana no son marca exclusiva de ningún oficio o profesión, y los estereotipos lo único que revelan es la ramplona visión de mundo de quien los emplea
 
     

Barney y sus amigos

 
 
Barney y sus amigos
 
     
 
Hará cosa de veinte años que los críticos de la televisión se fueron lanza en ristre contra los programas que contuvieran alguna riña, con la idea de que los espectadores niños muy seguramente iban a replicarla a la primera oportunidad, masacrando a hermanitos o compañeritos de colegio.
 
     

Iglesia La 86

 
 
Iglesia La 86
 
     
 
Bastaría pensar en el destino comercial del edificio que, en Medellín, fuera antes palacio arzobispal
 
     

Vuelve y juega

 
 
Vuelve y juega
 
     
 
Hará como dos semanas supe de un profesor universitario que estuvo a centímetros de ser golpeado por un estudiante energúmeno
 
     

Medellín de cartilla

 
 
Medellín de cartilla
 
     
 
Han tomado el zurriago contra todos los que pisan
el césped, se pasan de copas en las fiestas de Navidad
o fuman después del almuerzo
 
     

Alivio olímpico

 
 
Alivio olímpico
 
     
 
Al final uno entiende qué es eso del “deuce” o del “envión”
 
     

Cusumbo

 
 
Cusumbo
 
     
 
La mascota sonaba para la cartera de Medio Ambiente, y afirmaban que, en el peor de los casos, se quedaría con el prestigiosísimo Zoológico de Pereira
 
     

Alma de piedra

 
 
Alma de piedra
 
     
 
“¡Quién te pudiera cortar a cercén, como un lobanillo!”, pudieron decir, a coro con el escritor de Santo Domingo, muchos campesinos de Guatapé
 
     

Columna al padre

 
 
Columna al padre
 
     
 
Lo que creo es que la celebración del tercer domingo de junio nació tardíamente, como una débil compensación por el rumboso Día de la Madre.
 
     

¿Libertad para el desorden?

 
 
¿Libertad para el desorden?
 
     
 
Politiqueros de provincia antojados de inmortalidad, publicistas bogotanos imberbes y patriotas ecologistas han asumido el asunto como si se tratara de un concurso escolar de dibujo.
 
     

Lo que llamamos “parque”

 
 
Lo que llamamos “parque”
 
     
 
Estos jardincillos de iglesia han sido desplazados en importancia por los largos parques del siglo 21, los cuales, a pesar de su pretendida majestad, son apenas las ruinas de un concepto entrañable
 
     

Sugerencia para el acto cívico

 
 
Sugerencia para el acto cívico
 
     
 
El 23 de abril siempre tendrá algo de entrañable, por más que se trate de una fiesta civil ignorada por la sapientísima Ley Emiliani y rivalizada por el concupiscente Día de la Secretaria. Pero, ¿quién no tiene en la cabeza, como parte del botín de su memoria, la imagen legendaria de un acto cívico con recital poético y de las rústicas carteleras —acabadas a la media noche— con la cara larga del manco Cervantes o la barba algodonosa de Don Quijote?
 
     

Vade retro, San Valentín

 
  Vade retro, San Valentín  
     
  Más parece una oportunidad para privadas sesiones alucinógenas, borracheras babilónicas y humedades clandestinas  
     

Contra los juguetes de pilas

 
  Contra los juguetes de pilas  
     
  Luego de conseguir atraparlo entre las patas de la mesa de comedor, su primer impulso es poner al intruso panza arriba  
     

Haciendo el oso

 
  Haciendo el oso  
     
  Por fortuna, mis hijos nunca han sido particularmente aficionados a los muñecos de felpa, entre los que, bien se sabe, las encuestas son encabezadas por el oso  
     

Vía cerrada

 
  Vía cerrada  
     
  Nuestros críticos no salen nunca de su purgatorio de inseguridad: mientras uno ya viene de regreso, ellos siguen deshojando la margarita  
     

Mi amigo venezolano

 
  Mi amigo venezolano  
     
  Manso y sabio, mi interlocutor ha puesto en mi cabeza el par de ideas que uno necesita para comprender ese par de novelas de la tierra  
     

Diablos y ángeles tras un balón

 
  Diablos y ángeles tras un balón  
     
  El país televidente sacó del reportaje una insospechada conclusión:
la de que ser seguidor de la sufrida escuadra era un delito atroz
 
     

El signo de Espinosa

 
  El signo de Espinosa  
     
  Pareciera que muchos lectores de Espinosa fueran de una peregrina especie convencida de que es una lástima que para leer haya que leer  
     

Sonrisa de cocodrilo

 
  Sonrisa de cocodrilo  
     
  Muchos haraganes redomados ríen con la inocencia de los ángeles de Zurbarán, mientras ávidos malversadores tienden al cielo manos sonrosadas  
     

Indios de papel

 

Indios de papel  
     
  Pero aceptado que, así sea en el putrefacto subsuelo, existen novelas sobre el indio, lo siguiente es considerar lo que ocurre con los personajes nativos  
     

Quince primaveras (comedia en dos actos)

 

Quince primaveras (comedia en dos actos)

 
     
 

La joven y su familia, con compostura de gárgolas, no esbozan una sonrisa mientras dura la obra

 
     

Colombicidio

 

Colombicidio 

 
     
 

No fui de los que se enteró del asesinato de las 70 aves del parque de Belén por la televisión o la prensa: aquella siniestra mañana del 10 de agosto pasé por el mismo lugar de los hechos a eso de las 8:00 a.m., y, mientras tapaba los ojos de mi hijo de dos años para evitarle algún trauma indeleble, eché un sobrecogido vistazo sobre la escena.

 
     

Léame y reclame enciclopedia

 

Léame y reclame enciclopedia 

 
     
 

El ilustre francés ha de andar revolcándose en su tumba observando desde el balcón del más allá los sucesos de nuestra cotidianidad 

 
     
 

Se cuenta, como si se tratara de un mito, que Jorge Luis Borges se sumergía en la Enciclopedia Británica a su más tierna edad y que a tal punto se entretuvo que solo ingresó a la escuela con 9 años cumplidos. Por supuesto, solo debería llamar la atención la juventud de aquel lector insigne; me temo, sin embargo, que cada vez es más posible que parezca pintoresco el formato de su docto juguete de papel. Hoy en día, cuando todo cabe y se difunde en un disco compacto -las fotografías de la última fiesta, una solemnísima tesis de grado o el juego más largo e inimaginable-, el arrume de todos los conocimientos de la humanidad ya no está al alcance de una mano que deba hurgar entre papeles sino al de la cabalgata de los dedos sobre un teclado, y los niños ven las viejas enciclopedias de sus padres como los vestigios mudos de tiempos que imaginan cavernarios.

 
     

Mi árbol y yo

 

Mi árbol y yo 

 
     
 

La tradición escrita ha preparado nuestras cabezas para desconfiar de la aventura arborícola 

 
     
 

Dado que soy encorvado sin remedio, las cosas altas del mundo transcurren sin que tenga mucha noticia de ellas y, así, una reciente pregunta de mi hija vino a recordarme una realidad infantil que hace tiempo había dejado de ver: “Papá: ¿por qué los niños se suben a los árboles?”. ¡Dios! ¡Subirse a los árboles! ¡Lo que alguna vez fue el clímax de una agitada vida de primate joven! Con infinito remordimiento acepté que me había hecho adulto y que, como tal, indolentemente, había trasladado a la categoría de “inimaginables” las cosas que antes más apetecía hacer. Que esta crónica vacacional haga las veces de penitencia por semejante desliz de la memoria.

 
 

 

Una semana sin Laura

 

Una semana sin Laura

 
     
 

Será una suerte de Semana Santa sin santos en que los niños tendrán que entretenerse frente a la televisión o sabe Dios cómo

 
     
 

Quienes administran nuestro país continuamente revelan rasgos de terquedad infantil: se empecinan en no cambiar lo que debe ser cambiado y, de buenas a primeras, modifican lo que venía funcionando bien. Su único anhelo es llevar la contraria, en virtud de que, según se ve, la impopularidad los excita. Lo digo sobre todo por la última reforma a los calendarios de la vida escolar, modificación por nadie pedida y caída desde los palacios bogotanos como una maldición: la famosa semana libre de octubre.

 


 

Nostalgia continental

 

Nostalgia continental

 
     
 

En otras décadas, el uso de los edificios evolucionaba con el romanticismo que hace de una cárcel un convento, o viceversa

 
     
 

Con sus muchas trasformaciones simultáneas, Medellín se parece hoy a la candidata al Reinado de la Belleza que, antes de viajar a Cartagena, se somete a las mil magias del quirófano estético. Y como siempre hay quien elogie las nuevas posaderas de una diva departamental o quien critique su nariz, también nuestra ciudad anda en boca tanto de quien se emociona por una nueva calzada adoquinada como de quien se lamenta por la demolición de alguna casona insigne.

 


 

Diatriba contra un hombre sentado

 

Diatriba contra un hombre sentado

 
     
 

No discuto la estadística, pero repudio el mal gusto de la exagerada campaña

 
     
 

Estamos llenos de pequeños fundamentalismos que, aunque no tengan la magnitud de las cruzadas ideológicas o las locuras etnocéntricas, amenazan la paz cotidiana de muchos ciudadanos desprevenidos. Buen ejemplo de eso es el actual estatus de las mujeres flacas del Aburrá: desde que la primera dama municipal empezó con sus carteles contra la anorexia, cualquier mujer que aparezca ojerosa o con las costillas insinuadas bajo la piel podrá ser víctima de los regaños y alarmados consejos de sus parientes y amigos, sin derecho a la réplica, e incluso se rumora que en algunos lugares no se da trabajo a las féminas bajas de peso, inmorales y pecadoras según el concepto de la buena sociedad.

 
 

 

Aniversario escarabajo

 

Aniversario escarabajo

 
     
 

Los puristas dirán lo que quieran, pero incontables fechas del calendario festivo nacional se ven turbias al lado del 15 de mayo de 1987

 
     
 

Aparte de la novela sobre la medalla olímpica de María Luisa Calle, la legendaria irregularidad de Santiago Botero y la maldición que acecha a Hernán Buenahora en la Vuelta a Colombia, son pocos los temas de la historia del ciclismo colombiano en el siglo 21 de los que estoy enterado. Pero como alcancé mi uso de razón deportiva en la década dorada del que alguna vez fue el deporte rey en el país -en ese entonces, el fútbol solo ofrecía las deficiencias de la Selección Colombia y una odiosa hegemonía del América-, acabé por volverme exigente y quisquilloso, y a partir de 1990, cada vez que alguien pretendía llevarme a la actualidad del ciclismo, me cruzaba de brazos y decía con gesto despreciativo: “Todo tiempo pasado fue mejor”. Y todavía lo hago, cada vez más nostálgico.

 


 

Breve manual de la fiesta infantil

 

Breve manual de la fiesta infantil 

 
   
 

A P. y V., para que sepan a qué atenerse

 
   
 

Después de las intimidades inútiles reveladas en otras columnas, en esta ofrezco algo que, ojalá, sea de utilidad para muchos: un breve manual de fiestas infantiles. Se dirá que solo los viejos pueden aconsejar, pero en este ramo de los cumpleaños ya se es viejo cuando un hijo alcanza la mayoría de edad, esto es, los cinco años: entonces uno sabe que la frase “Hagamos una cosita sencilla” es apenas un chiste.

 


 

Don Juan Carlos



Don Juan Carlos






Acabé reconociendo que “su Majestad” no era un tratamiento políticamente peligroso para un latinoamericano


     
  Por los días en que los reyes de España estuvieron en Medellín, se conoció un feroz artículo en que Fernando Vallejo acusaba a Juan Carlos I de Borbón de ser un despiadado cazador de osos, corrupto y bueno para nada. La verdad es que la catilinaria hizo tanto efecto en mí que me sentí preocupado por la coyuntura histórica de la que surgió mi nombre, y solo descansé cuando comprobé que el monarca había sido entronizado un año después de mi nacimiento y cuando mi madre me aclaró-por enésima vez- que me puso Juan Carlos solo porque ese nombre le “sonaba bonito”. Más tarde pensé, liberado desde todo punto de vista, que la combinación ya existía en 1909 cuando la usó la madre de Juan Carlos Onetti, el magistral escritor uruguayo.  
     

Gabo y yo

 

Gabo y yo






Por supuesto, importaba poco quién hubiera escrito la historia: lo interesante era lo vivido por el desdichado


     
 

Es cabalística la coincidencia de celebraciones que este año le corresponde a Gabriel García Márquez, ya recordada en periódicos y noticieros: 80 años de vida, 60 de su primera publicación, 40 de la aparición de su obra cumbre y 25 de la adjudicación del premio Nobel. Pues bien, a la cuenta le falta un dato sustancial: el medio siglo transcurrido desde que el escritor de Aracataca firmó y fechó la terminación de “El coronel no tiene quien le escriba”, librito célebre entre todos los estudiantes colombianos de bachillerato por su profano y contundente final de “Mierda”, comentado entre risas en las flacas tertulias de mi casa.

 
     

La menos educada

 

La menos educada






El antiguo profesor de educación física era graduado en lenguas extranjeras, y le cubría la espalda al verdadero licenciado en educación física, ocupado por estos días con la cartera de matemáticas... 


     

Día de mudanza

Día de mudanza

No inicie la labor de embalaje con los juguetes de sus hijos

   
 

Entre las modalidades de la locura, sin duda una de las más brutales y espeluznantes es la obsesión de estar mudándose de casa. Dicen que Beethoven lo hizo casi setenta veces durante su vida, y lo dramático que eso se antoja explica, mucho más que la sordera que lo afectó desde los 32 años, la genialidad demente de sus sinfonías. Al otro lado de los casos extremos, el caracol de los refranes lleva su única casa a todos lados, exento de la condena de empacar sus trebejos.

 
   

La muerte niña



La muerte niña






Las emisiones de noticias de las últimas semanas
han desplegado, sin avaricia, todo tipo de informes


     
 

En 1901, por los días de la malhadada Guerra de los Mil Días, la revista medellinense El cascabel invitó a varios escritores para que imaginaran, sobre el papel, lo que un soldado encontraría en su casa al regresar de la contienda.

 
     

Lágrimas de buen cocodrilo

 
 

Lágrimas de buen cocodrilo

Jamás pensé que semejante hecho pudiera tener la categoría de noticia nacional

 
     

Estribillo navideño

 
 

Estribillo navideño

“Problema que se arregla con plata no es problema”

 
     

Peluquería Sansón

 
 

Peluquería Sansón

“Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí,
y me debilitaré y seré como todos los hombres”