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Ahora que nos contagie una epidemia de sentido común

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En un solo fin de semana, en cuarentena estricta, la Policía impuso comparendos a 445 ciudadanos por no usar tapabocas y a 77 por aglomeración injustificada.

¿Qué tan listos estamos para la reapertura?

El transporte, tanto aéreo nacional como terrestre intermunicipal, desde este lunes 31 de agosto, más el sector gastronómico y horas después los gimnasios, serán los primeros exponentes del plan de reactivación económica que presentaron los diez alcaldes metropolitanos el lunes 24, en medio de la pandemia y con la convicción de que “ha sido suficiente” y “ha llegado la hora de reabrir”, como dijo el alcalde de Medellín, Daniel Quintero; un reto para “asumir con responsabilidad”, añadió Esteban Restrepo, el secretario de Gobierno, para “salvar vidas y también la economía”.

“Todo va a estar bien” dijeron al unísono los alcaldes, que dieron vía libre después de 165 días para que también funcionen Plaza Mayor, teatros al aire libre, centros de culto, escenarios deportivos, moteles, el Nutibara y El Volador desde la segunda semana de septiembre y luego abran cines, teatros, casinos y el Parque Norte.

Expresamos nuestra solidaridad con los sectores que permanecerán cerrados.

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Las discotecas abrirán en la tercera semana de noviembre y los eventos masivos inaugurarán diciembre. Ya está decretado, el reto de la ciudadanía es hacerlo viable y libre de contagios.

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También preguntamos si es el momento adecuado para la reapertura. No parece haber consenso y con las voces que celebran la oportunidad de empezar a salvar el año en materia económica y de contener la denominada pandemia paralela en empleo y salud mental, otras reseñan lo ocurrido el 19 de junio sin Iva como un antecedente sobre los alcances en indisciplina e inconsciencia cuando nos juntamos en masa o el presente todavía amenazante que expresan los 4.784 nuevos casos diagnosticados de COVID-19 entre el jueves 20 y el miércoles 26 de agosto solo en Medellín, pero sobre todo la tasa de reproducción efectiva, de 1,20, la más alta del país en este momento, según el INS.

El gobernador (e) Luis Fernando Suárez se sumó al debate y dijo que no está del todo de acuerdo con la reapertura, desde una “postura prudente como epidemiólogo de formación”, mientras el gremio médico pone el foco en las UCI, como recurso para salvar vidas, no por disponibilidad, que los alcaldes destacan como triunfo regional -“en Medellín nadie se quedó sin una cama de cuidados intensivos”, celebró Quintero-, sino por sostenibilidad financiera (leer la entrevista con el doctor Andrés Aguirre, director del Hospital Pablo Tobón Uribe, en las páginas 10 y 11 de esta edición).

El debate seguirá abierto, también queda activa la preocupación por ratificar que Gobernación y alcaldías llevan líneas de acción separadas, y los indicadores en contagios, en alertas UCI y en letalidad marcarán la ruta. En lo que sí tenemos que lograr acuerdos desde estas primeras horas es en que tras 165 días de encierro deben venir los tiempos de un ejercicio pleno de sentido común. De compromiso integral de la ciudadanía para que la reactivación sea sostenible. Qué duro golpe social, económico, emocional, sería descubrir que la reapertura fue una simple pausa a la extendida cuarentena.

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