“Si las medidas se extienden, el daño será irreparable”, el lamento de las instituciones educativas privadas

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Como ocurre con otros sectores económicos, los colegios y centros infantiles de carácter privado están sufriendo las consecuencias del confinamiento obligatorio decretado por el Gobierno y las autoridades de salud para evitar la propagación del COVID-19.

Si bien la mayoría ha acudido a estrategias virtuales y digitales para continuar con su operación, como dice Juan Andrés Escobar, rector del Colegio Campestre La Colina y presidente de Adecopria –Asociación de Educación Privada–, “es imposible” reemplazar o al menos igualar el trabajo presencial.

Adecopria cuenta entre sus afiliados a instituciones como Manzanares, Vermont, Los Alcázares, Deutsche Schule (antes Colegio Alemán), Marymount, Montessori, La Colina, Los Pinares, Columbus School, Theodore Hertzl, entre otros.

“El uso de plataformas y los apoyos enormes de empresas y personas están haciendo posible en algunos casos mantener una buena atención de los estudiantes, pero esto no es así para todos; muchos, en especial los centros infantiles y los colegios pequeños, no tienen, ni pueden, hacer estos esfuerzos y usan recursos caseros, videollamadas, mensajes, correos y hasta lo inimaginable para mantenerse en contacto con sus alumnos y familias”, comenta Escobar.

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Lo anterior por parte de las actividades académicas, porque por lo económico el panorama es aún más desalentador, en palabras del rector y presidente.

“Estamos en medio de la más grave crisis humana y económica, la tormenta nos está ahogando y afectando a todos, aquí no hay sectores, ni empresas, ni colegios con privilegios y, sólo con el esfuerzo y la solidaridad de todos, directivos, gerentes, dueños, juntas directivas, consejos directivos, padres de familia, maestros, empleados y por supuesto del importantísimo papel del Estado podremos sobrevivir”, apunta Escobar.

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El dirigente sostiene que de extenderse las medidas de cuarentena y desescolarización, “el daño será irreparable”, en especial para los colegios y centros infantiles con menos recursos y más vulnerables al impacto económico.

¿Qué alternativas les quedan?

“Tendremos que congelar los intereses y hacer cientos o miles de acuerdos privados de pago, que algunos colegios podrán coexistir con estas medidas en el mediano o en el largo plazo, pero que a otros les llevarán a la quiebra”, cierra.

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