Opinión de Juan Carlos Orrego Diciembre Hombres de todas las cataduras y formatos -obesos, raquíticos, bajos, espigados, de voz gangosa o silbante, desenfrenados, mesurados, bienintencionados...
Opinión de Juan Carlos Orrego ¿Señor Juan Carlos? El lector timorato, amigo de la tolerancia y seguramente egresado de algún cursillo de relaciones personales, se escandalizará con...
Primera y última Lo que resta es una fiesta abierta: no hay que cantar nada, ni apagar velas, ni bailar valses ni soportar edecanes que espantan mariposas blancas con espadas ridículas ...
¿Para qué sirve esta columna? En el caso de que un periódico no pague a sus colaboradores, a estos les quedan dos razones para sentir que sus párrafos sirven para algo ...
Extremos salvajes Cerré el libro con mal sabor de boca, espantado ante los acontecimientos de parecida índole que de un tiempo para acá han tenido lugar a un paso de mi casa, en...
Crítico, rufián y profeta Con todo, las risas más estridentes entre las provocadas por las retahílas de Facundo cayeron por cuenta de sus ocurrencias de tema sexual ...
Vanidad que intoxica Como si se tratara de un concierto de Metallica, los pereiranos ya habían agotado los abonos, y un insignificante remanente de boletas alcanzaba, en el mercado negro, precios multiplicados por...
Juegos de media noche ¿Qué más podía hacer? Si ese era el robo que me había deparado la siniestra ruleta criminal de la ciudad, bien podía creerme un consentido de la suerte ...
Libros y lágrimas Aunque no se trata de un inventario pobre, estoy seguro de que alguien más curtido me enrostrará no haber conocido, incluso, la mítica librería de Alberto Aguirre ...