En la alfombra roja de la pastelería

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“Cocinar es mi manera de demostrarles amor a los demás”

Empezó estudiando medicina, pero muy rápido entendió que ese no era el camino. Si se trataba de sanar heridas y de curar almas, nada mejor que la cocina. Ella es Isabel Posada, egresada de la Escuela Mariano Moreno, de Medellín, con estudios de pastelería en Buenos Aires, y dos posgrados en el Basque Culinary Center, de San Sebastián, España.

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Su pasión por la gastronomía es un patrimonio familiar: “Somos cinco generaciones de cocineras, y yo soy la primera profesional. Mamá Nela, mi tatarabuela, escribió en 1913 un libro de recetas”. Con ellas, Isabel entendió que su oficio está conectado con lo esencial: “Si uno le quiere llegar al corazón de las personas, debe tratar de que evoquen los sabores de la infancia, es decir, los momentos felices”.

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Ese aprendizaje en casa, en Medellín, le ha servido a Isabel para moverse con soltura en las grandes ligas de España. Primero, en la práctica del máster de Cocina Dulce y Pastelería, nada más y nada menos que en el famoso restaurante Tickets, de Albert Adriá, en Barcelona, donde asumió el reto de hacer tapas de postre: “Todo tenía que ser exacto, perfecto y rápido”. Y después, en el más lujoso hotel de San Sebastián, el Maria Cristina, de la cadena Marriot.

Al terminar las prácticas, Isabel se ganó el espacio en el restaurante de este hotel con varias estrellas Michelín. Como la chef pastelera, a Isabel le ha tocado complacer los dulces antojos de los famosos que asisten al Festival de Cine de San Sebastián; eso sí, después de “patiarse” desde la ventana el recorrido de la alfombra roja. “Siempre les ponemos amenities, dándoles la bienvenida. Todo es meticuloso y exquisito. Nuestros dulces son como joyas”.

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En este mundo de refinada repostería, el aporte de Isabel ha sido su sabor latino: “El último postre que creamos fue con mango y maracuyá. Siempre busco sabores más frescos y ligeros, intentando matizar el ácido, para que ellos lo reciban bien”.

Su búsqueda actual coincide con la tendencia mundial de volver al respeto de los productos naturales y a lo ancestral.

“Yo me siento supremamente orgullosa de la gastronomía tan rica y variada que tenemos en Colombia. Tiene un futuro brillante, y hay que apostar por ella, desde el corazón”.

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