Medellín retomará desde este martes 8 de septiembre el racionamiento sectorizado de agua. Esta vez las interrupciones serán de ocho horas, entre las 8:00 p. m. y las 4:00 a. m., tres horas menos que las aplicadas la semana pasada. Los primeros sectores afectados serán los que dependen de Piedras Blancas, hoy el sistema más comprometido por la disminución de los caudales.
El Poblado no aparece en esa primera rotación. Pero esto no significa que la comuna 14 esté por fuera del problema. Santiago Wilches Yepes, gerente de Acueducto y Alcantarillado de EPM, confirmó a Vivir en El Poblado un dato fundamental para entender lo que puede ocurrir en las próximas semanas: toda la comuna 14 se abastece del sistema La Fe.
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Este también suministra agua a La Estrella, Sabaneta, Itagüí, Caldas y Envigado, además de sectores del sur y centro de Medellín. La meta fijada para sus usuarios es ahorrar, en promedio, 70 litros diarios por vivienda o establecimiento.
Aunque hoy no está vacío, Wilches precisa que el embalse se encuentra alrededor del 77 % o 78 % de su nivel y dispone de aproximadamente 5,5 millones de metros cúbicos de volumen útil aprovechable. La alerta está más adelante: en la rapidez con la que se están deteriorando las condiciones con las que EPM alimenta sus modelos de abastecimiento.
Hace cerca de un mes, las proyecciones de la empresa situaban entre febrero y marzo de 2027 uno de los períodos en los que La Fe podría enfrentar mayor presión. La nueva información climática y, sobre todo, la caída observada en los caudales llevaron a adelantar ese panorama.
“Prevemos que lo que antes estábamos viendo que podría ocurrir en febrero o marzo ya se nos puede ir adelantando. El último ejercicio que estamos terminando esta semana nos da indicios de que en diciembre ya pueden empezar a tenerse déficits, particularmente en el embalse de La Fe”, explicó Wilches.
El Niño: cómo afrontar incendios, menos agua y contaminación
No basta con mirar cuánto tiene el embalse
Una fotografía del nivel actual puede resultar engañosa. EPM no administra La Fe pensando únicamente en cuánta agua contiene hoy, sino en cuánta deberá conservar cuando lleguen los meses de menor disponibilidad hídrica.
El ejercicio obliga a mirar varios meses hacia adelante. Noviembre, explica Wilches, suele ser uno de los meses más lluviosos del año, pero las proyecciones utilizadas por EPM indican que, bajo las actuales condiciones de El Niño, esa temporada podría aportar menos agua de la habitual. Lo que no alcance a recuperarse durante las lluvias terminará pesando sobre las reservas que deberán enfrentar el período seco de comienzos de 2027.
“Nosotros tenemos niveles en el embalse de La Fe que no debieran ser inferiores al 50 %, pero para poder garantizar eso debemos anticiparnos. Dos o tres meses antes tenemos que establecer unos niveles importantes. Proyectamos que, cuando llegue el mes en que pueda llover menos, el embalse esté por encima del 60 %”, señaló.
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Llegar a esos mínimos no solo significa disponer de menos líquido. Cuando un embalse baja demasiado, EPM empieza a enfrentar dificultades operativas y cambios en las características del agua que capta, como mayor presencia de sedimentos y color. De allí que la estrategia sea actuar antes y no esperar a que la reserva llegue a una situación extrema.
Los ríos que alimentan a La Fe también están bajando
La Fe no depende exclusivamente de las lluvias que caen sobre el embalse. Una parte clave de su seguridad hídrica está varios kilómetros más lejos, en los ríos Buey y Piedras.
EPM cuenta allí con concesiones cercanas a cuatro metros cúbicos por segundo: aproximadamente dos en cada río. Esa agua pasa posteriormente al río Pantanillo y desde allí es bombeada hasta La Fe, complementando fuentes como Espíritu Santo y la quebrada Las Palmas.
El problema es que esos dos ríos tampoco están entregando lo esperado.
“En este momento tenemos los caudales más bajos históricamente en el río Piedras y el río Buey. Tenemos dos concesiones del orden de cuatro metros cúbicos por segundo, pero no podemos aprovecharlas porque los caudales están por debajo y, adicionalmente, tenemos que respetar un caudal ambiental hacia aguas abajo”, explicó Wilches.
Ese último punto es importante: tener autorizada una captación no significa que EPM pueda retirar toda el agua disponible. La empresa debe mantener un caudal mínimo en los ríos para proteger los ecosistemas y los usos que existen después de los puntos de captación.
Mientras entran menos aportes, la demanda continúa. La planta La Ayurá, asociada a este sistema, maneja actualmente consumos del orden de cinco metros cúbicos por segundo, según el gerente de Acueducto y Alcantarillado.
La meta era ahorrar 350 litros, pero se consiguieron 56
El comportamiento de los usuarios de La Fe durante los cinco primeros días de la campaña muestra por qué EPM sigue insistiendo en reducir el consumo.
Entre el 2 y el 6 de septiembre, la meta acumulada era de 350 litros por usuario de referencia: 70 cada día. El ahorro registrado fue de solo 56 litros, aproximadamente el 16 % de lo esperado.
El comportamiento tampoco fue constante. El 2 de septiembre se ahorraron apenas 2 litros; el día 3 fueron 25; el 4, otros 15; el 5 no hubo ahorro y el 6 se alcanzaron 14 litros. Ninguna de las jornadas llegó individualmente a la meta de 70.
“Estamos en una situación crítica”
“Estamos en una situación crítica de fenómeno de El Niño. Es un asunto que difícilmente puede resolver una empresa porque no es un problema de infraestructura. Tenemos la infraestructura robusta, tenemos las plantas de tratamiento que vienen en proceso de modernización, pero tenemos una baja de los caudales muy, muy significativa”, afirmó Wilches.
No se puede establecer desde ahora un calendario preciso de lo que ocurrirá durante todos los meses que vienen. EPM advierte que el comportamiento de El Niño no puede predecirse con exactitud y, por esa razón, las condiciones deberán evaluarse semanalmente.
Y aunque los cortes anunciados para esta semana se concentran en sectores de Popular, Manrique, Aranjuez, Villa Hermosa, Buenos Aires y La Candelaria, EPM reconoce que las medidas pueden extenderse a otras partes de Medellín y del Valle de Aburrá si la tendencia no cambia.
Para El Poblado, la variable decisiva será el comportamiento de La Fe.
Ahorrar 70 litros es más concreto de lo que parece
Pedirle a una familia que ahorre 70 litros puede resultar abstracto. Sin embargo, la propia información de EPM permite convertir esa cifra en una acción mucho más sencilla de medir.
Una ducha de diez minutos consume aproximadamente 120 litros. Si se reduce a tres minutos, el gasto baja a 36 litros. Son 84 litros menos en una sola ducha, una reducción superior a la meta diaria propuesta para los usuarios de La Fe.
De otro lado, una manguera abierta durante diez minutos tiene un impacto aún mayor: puede gastar alrededor de 200 litros, casi tres veces la reducción diaria que EPM está pidiendo. Por eso la empresa insiste en evitar el lavado de carros, motos, fachadas, pisos y zonas comunes utilizando un chorro continuo.
“En el caso de las copropiedades, tienen todo el asunto del aseo, en el cual yo creo que está el mayor consumo de agua potable: la limpieza de zonas comunes, escalas, zonas de piscinas y entradas. Si alguien quiere tener un efecto importante, debe repensar cómo va a hacer eso. Que no sea consumo con agua potable”, señaló Wilches.
El riego de jardines también puede ajustarse. EPM recomienda evitar hacerlo durante las horas de sol, cuando una mayor proporción del agua termina evaporándose. La sugerencia del gerente es desplazar esa labor hacia después de las 7:00 p. m. y utilizar sistemas más eficientes que una manguera abierta.
Hay incluso pérdidas que pueden pasar semanas inadvertidas. “Un daño muy común en una copropiedad es el sello de los tanques de almacenamiento. Como uno no ve por dónde sale el agua, eso hay que revisarlo. El mantenimiento a las instalaciones y los sanitarios de las copropiedades va a ser fundamental”, añadió.
Los próximos días servirán para saber si esas acciones empiezan a reflejarse en los medidores. Por ahora, la diferencia entre los 350 litros que EPM esperaba ahorrar en cinco días y los 56 que realmente consiguió el sistema La Fe deja claro el tamaño del desafío.
El Poblado todavía no tiene turnos de racionamiento, sin embargo la pregunta de si deberá hacerlo en un futuro sigue latente, pues no se sabe cuánta agua podrá conservar el embalse La Fe en diciembre, si El Niño continúa reduciendo los aportes y el consumo no baja al ritmo que el sistema necesita.
EPM NO PUEDE MULTAR POR SU CUENTA
Los bajos niveles de ahorro dejan a EPM frente a una dificultad adicional: la empresa puede pedir que una vivienda reduzca 70 litros diarios, pero no tiene hoy la facultad de sancionarla económicamente si no lo hace. Tampoco puede fijar unilateralmente un consumo máximo para hoteles, restaurantes, empresas o unidades residenciales y cobrarles una penalización si lo superan.
“Hoy no tenemos los instrumentos que nos permitan hacer eso. Nosotros, como empresa prestadora, no podemos hacer sanciones. El ente que nos regula, que es la Comisión de Regulación de Agua Potable, es el que expide esa normatividad”, explicó Santiago Wilches.




