Las pérdidas materiales no son solo materiales

Tras un terremoto, perder una casa, un negocio o un objeto también implica perder recuerdos, seguridad y parte de la historia construida durante años. La psicóloga clínica Juanita Gómez Peláez afirma que reconocer ese duelo también es acompañar.
Por: Opinión
5 septiembre, 2026
Juanita Gomez
Por: Juanita Gómez Peláez. Psicóloga clínica. Apasionada por el autoconocimiento, el bienestar emocional, la salud mental y el mindfulness. IG: @psicologa.juanitagomez

Hace un poco más de tres semanas, el terremoto que sacudió a Colombia dejó pérdidas de distinta naturaleza. Hubo personas que perdieron la vida y familias que hoy atraviesan el dolor desgarrador de su ausencia. Hubo otros que perdieron sus casas, sus negocios, su patrimonio o buena parte de lo que habían construido durante años. Y, con estas últimas, suelen aparecer frases como:

“Solo fueron daños materiales”, “lo importante es que están vivos”, “lo material vuelve y se consigue”.

Lea: ¿Sabes realmente por qué vas a votar en blanco?

Sin duda: ante todo la vida. Sin embargo, reconocer la diferencia entre perder una vida y perder una casa no debería exigirnos tratar lo segundo como si no fuera una pérdida significativa. Aunque se digan con buena intención, buscando consolar y poner las cosas en perspectiva, a veces terminan invalidando un duelo que también existe.

Cuando perdemos algo material, rara vez perdemos solamente “una cosa”. Los objetos y los espacios están cargados de memoria y significado. Por eso, quien mira su casa destruida probablemente no está pensando únicamente en paredes, muebles y electrodomésticos, sino “los veinte años que me tomó construir esto”; “el lugar donde crecieron mis hijos”; “lo que compré con mi primer sueldo”; “lo que heredé de mi mamá”. Perder cosas materiales puede sentirse como perder pedazos tangibles de nuestra historia.

Lea más columnas de Juanita Gómez Peláez aquí.

Además, una casa no representa únicamente patrimonio. Es el lugar al que regresamos al final del día, donde bajamos la guardia, dormimos, tenemos intimidad y suponemos que estamos protegidos del exterior.

En condiciones normales ni siquiera pensamos demasiado en esto: damos por sentado que allí estamos seguros.

El terremoto rompió esa certeza abruptamente. Incluso si la vivienda puede repararse, puede aparecer miedo a estar ahí, dificultad para dormir o esta sensación de “ya no se siente como mi casa”. A la pérdida material se suma entonces la pérdida de seguridad y de continuidad: hasta ayer había una rutina y unos planes; y de repente estamos hablando de reparaciones, seguros, dinero, mudanzas y reconstrucción.

Le puede interesar: La colonización de lo ‘aesthetic’

Por otro lado, hay pérdidas que desde afuera pueden parecer pequeñas: los libros, las fotos de la infancia, el cuarto recién terminado, la vajilla de la abuela. Pero, una cosa es el valor económico y otra, el valor psicológico.

Decir “son solo cosas, se recuperan” supone varias cosas: que la persona tiene dinero para recuperarlas, que tiene tiempo, seguro, capacidad de volver a trabajar para conseguirlas, que se pueden reemplazar.

Sin embargo, el patrimonio es trabajo acumulado: una casa puede contener treinta años de levantarse temprano, ahorrar, endeudarse, postergar otras cosas, trabajar horas extra.

Lea también: La ilusión de plenitud

Después de una tragedia como ésta aparece fácilmente la comparación: “¿Cómo voy a estar mal por mi casa si otra persona perdió su familia?” Y respecto a esto quiero recordarles: La existencia de sufrimientos mayores no vuelve inexistente el propio.

Podemos sentir gratitud porque estamos vivos y, simultáneamente, estar devastados por aquello que perdimos.

Los seres humanos no habitamos únicamente espacios físicos; los convertimos en lugares psicológicos. Los llenamos de memoria, identidad, rutina, seguridad. Por lo tanto, cuando una catástrofe destruye una casa, un negocio, un objeto, el daño físico puede terminar llevándose consigo muchas cosas no materiales. Darle lugar a ese duelo no significa olvidar que hay pérdidas más graves. La vida no es una competencia por el dolor más grande.

Únase aquí a nuestro canal de WhatsApp y reciba toda la información de El Poblado y Medellín >>

Acompañar o apoyar no es recordarle a alguien que podría haber sido peor. Es permitirle llorar lo que sí perdió sin exigirle o afanarlo para que lo supere o esté agradecido.

“Pudo haber sido peor” puede ser cierto, pero eso no hace que lo que pasó deje de doler.

Buscar

Categorías

Noticias recientes

toto slot slot gacor rans303 slot gacor toto slot SPY77 toto togel https://ppid.karantinaindonesia.go.id/ toto togel https://bto-ao.co.jp/scaleremover/ toto bosjoko PWVIP4D dingdongtogel situs toto ARENA303 bwo99 situs slot JONITOGEL slot 1000 parlay bola situs online toto slot toto slot toto slot toto slot toto slot toto parlay agb99 toto slot toto slot toto slot toto slot agb99 situs toto agb99 8kuda4d slot gacor agb99 situs toto situs toto situs toto toto toto slot toto slot toto slot slot gacor slot gacor toto toto toto toto toto toto tikus4d spbu777 toto https://mybett188.com permata888 slot gacor slot gacor slot gacor slot gacor link slot gacor slot gacor amanahtoto amanahtoto toto slot slotgacor kenzobet kenzobet kenzototo kenzototo kenzototo kenzototo kenzototo slot gacor biolabet biolabet rezekitoto rezekitoto rezekitoto slot 10k calon4d puasbet slot gacor slot gacor slot gacor cuanwin77 slot gacor slot gacor slot qris slot slot slot gacor slot gacor hari ini