Desde que tengo uso de razón vengo escuchando que Colombia tiene la democracia más sólida de América Latina, con elecciones transparentes, registraduría confiable y resultados electorales inmediatos. Ejemplo para el mundo. Y llegamos a pensar que quien cuestionara los resultados era poco menos que un enemigo de la democracia. Hasta el domingo pasado, claro está. Porque resulta que cuando gana la izquierda, la democracia funciona maravillosamente. Pero cuando pierde, surge un fenómeno extraordinario: cientos de miles de votos […]