¿Qué secuelas deja el COVID-19 en las personas que se recuperan del virus y también en las que no lo adquieren?

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La Organización Mundial de la Salud calcula que el 80 % de las personas que se contagian del nuevo coronavirus COVID-19 se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. “Alrededor de una de cada seis desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar”, agrega la entidad.

En estas personas quedarán secuelas, pero también en todas las demás, aún sin contagiarse: el personal de la salud, incluyendo el médico y el asistencial, cuyos turnos son ahora más largos y pasan un tiempo largo sin ver a sus familiares; los niños, los adultos mayores, los trabajadores que ahora realizan sus labores en casa, aquellos que viven solos. “Todos”, enfatiza la epidemióloga Silvana Zapata, de la Gobernación de Antioquia.

“Las secuelas más importantes serán las psicológicas. En los niños aumentan los trastornos mentales y cambios en su comportamiento. Las personas en general están expuestas a trastornos en su ánimo, depresión, ansiedad. El personal de salud está trabajando 24 horas los siete días de la semana, otros estamos durmiendo no más de tres a cuatro horas diarias”, advierte Zapata.

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En el caso del personal de la salud las secuelas psicológicas serán mayores ya que pueden sentir la presión de tener que estar atendiendo 29 casos en un centro de salud, pero al mismo tiempo estar vigilando por telemedicina a otras 500 personas, a quienes hay que llamar, tomarles datos, verificar síntomas, entre otras tareas.

“Una secuela pueden ser los comportamientos violentos a futuro; algunos factores de comportamiento, como la ansiedad, repercuten en ataques de pánico”, explica Zapata.

¿Secuelas físicas?

Acerca de las consecuencias que el COVID-19 pueda generar en los pacientes contagiados que se recuperan, Silvana Zapata especifica que “aún no tenemos documentación al respecto”. Con el virus del Zika, por ejemplo, cuyo brote más reciente ocurrió en 2015 en Brasil, solo dos años antes se encontraron dificultades en mujeres gestantes que repercutieron en microcefalias en recién nacidos.

“Algunos equipos de trabajo en el campo internacional están trabajando en ello, pero por ahora las secuelas solo están claras en la salud mental. Se necesita hacer investigación con muchos pacientes en un tiempo, por ahora solo hay incertidumbre”, cierra la experta.

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