¿Qué pasa en la loma del Indio?

Publicidad

Experto asegura que se requiere de inversión en estudios y obras para reconstruir los drenajes originales y solucionar la situación.

Las emergencias por lluvias que se han presentado en la Loma del Indio, en El Poblado, han sido recurrentes desde que comenzó la temporada invernal.

Las corrientes de agua que aparecen en medio de los aguaceros, además de ocasionar daños materiales y perturbar la movilidad, se han convertido en una amenaza para los habitantes del sector.

Le puede interesar: En video: inundación en la Loma del Indio, en El Poblado

Publicidad

Carolina Barbosa reside en la unidad San Diego de las Palmas y le dijo a Vivir en El Poblado que aunque ella y su familia no han sufrido grandes inconvenientes, “sí nos hemos inundado, y si el problema persiste, puede desestabilizar el terreno”.

“Nos vimos perjudicados todos los habitantes del sector por las inundaciones en la vía y por la emergencia que hubo cuando una de las piedras rompió un tubo del gas de la unidad Sierra Brava, que es la verdadera perjudicada”, relató Carolina.

Al respecto, Barbosa informó que en el sector comenzaron las obras de mitigación el pasado 5 de noviembre. Un documento de la Alcaldía de Medellín comprueba que se contrató la “ejecución de intervenciones en mantenimiento y obras complementarias de quebradas para la prevención, mitigación y control de eventos hidrológicos”. La inversión para ello es de más de mil 300 millones de pesos, y el plazo para su ejecución se estipuló para el 31 de diciembre del año en curso.

Le puede interesar: Detectan causa de inundaciones en la Loma del Indio

Oswaldo Ordoñez, geólogo, Magister, Doctor en Geociencias y además profesor de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, le dijo a Vivir en El Poblado que la situación en la Loma del Indio “es un problema que se va a presentar siempre que haya un aguacero.

Eso es un problema que el ser humano creó con la ocupación indiscriminada de toda esa zona con edificios, y también por no hacer los trabajos para tratar las aguas lluvias”.

Según explicó Ordoñez, muchas regiones de Antioquia presentan la misma situación, en especial Medellín. Cuenta que hace cerca de 100 años en la capital del departamento predominaban los potreros y los bosques, y había muy pocas fincas.

“Al llover, el agua naturalmente se mete en los suelos y entre las rocas, y lentamente el agua se va dirigiendo hacia las quebradas y a los drenajes”.

Explica el experto que con las construcciones, no solo de edificios sino de vías, lo que hicieron fue quitarle la sombrilla a la tierra, y esto no permite encauzar los drenajes antes de llegar al río Medellín.

Con la construcción, muchos de estos drenajes se ocuparon con edificios, “entonces el agua no tiene por dónde irse y el único camino que le quedó fueron las vías”, detalla el geólogo consultado por Vivir en El Poblado.

¿Cuál es el escenario?

Puede haber dos escenarios, explica Ordoñez.  En esa región aflora una roca denominada el gabro de Loreto o gabro de San Diego, así como otras rocas llamada gneis. “Esas rocas tienen unos suelos arenosos y tienen una capacidad de soporte limitada -dice-; lo que puede pasar un día es que se saturen tanto que se desprendan de ahí para abajo en lo que llamamos una avenida torrencial, una creciente o un desprendimiento de lodo y de arena”.

No obstante, aclaró Ordoñez, que lo más peligroso que puede pasar es que con esas aguas encauzadas, que además bajan por la Loma del Indio, “puede llegar en un momento a taponar las pocas alcantarillas que tienen y llegar a un punto de saturar ese macizo rocoso y hacer un desprendimiento enorme, y con eso llevarse parte de una loma y desestabilizar no sólo la vida sino algunos edificaciones, y hasta afectar la avenida Las Palmas”.

Inversión

La solución, planteó el geólogo, es buscar el apoyo de expertos, como la Universidad Nacional: “Siempre se lo hemos dicho al Área Metropolitana del Valle de Aburrá, pero ellos nunca lo han hecho. La solución requiere un análisis integrado de todos los drenajes antiguos, y tratar al máximo de reconstruirlos con obras, ser disipadores de la energía de todas las aguas que llegan y encauzarlas a drenajes naturales; o hacer drenajes artificiales para encauzar el agua”. El estudio y las obras, asegura el experto, puede requerir de una inversión de cerca de 5 mil millones de pesos.

Publicidad
Publicidad