Un cuarteto de buenos restaurantes en Llanogrande
De la edición impresa (Edición 325)
En mi columna anterior titulada ¿Dónde paramos? hice un recorrido –a vuelo de pájaro- de las múltiples posibilidades para mecatear o tanquear que ofrece la carretera de Las Palmas desde Chuscalito en la variante, hasta Cantaleta en Don Diego. Seguramente omití algunos y no entré en detalle sobre sus ofertas, pues mi intención era resaltar la gran cantidad de lugares que permiten ser visitados para degustar desde una simple empanada hasta el más suculento churrasco. Finalicé el periplo mencionado en las partidas de Don Diego, es decir en la bifurcación de esta carretera hacia La Ceja y Rionegro, pues una vez se toma la ruta de Llanogrande, las cosas son a otro cantar en materia de buena mesa.