Nicanor Restrepo Santamaría
ilustración: Juan José Restrepo

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En su última entrevista, Nicanor Restrepo Santamaría dejó ideas para vivir en una sociedad en paz. Retomamos sus palabras, a cinco años de su fallecimiento.

Si hay una persona importante en la industria y el comercio antioqueños de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, es Nicanor Restrepo Santamaría. Este 14 de marzo se cumplen cinco años de su fallecimiento y hoy en Vivir en El Poblado publicamos fragmentos de una última entrevista, realizada en 2014. Es inédita, nunca se ha publicado en un medio de comunicación y fue hecha por una investigadora internacional para una tesis sobre la reducción de homicidios en Medellín.

Restrepo Santamaría fue presidente de Suramericana desde 1984. Bajo su mandato, la compañía llegó a ser una de las más importantes del país, además, sembró las semillas de lo que se constituyó en una de las multilatinas más relevantes en la región. Al tiempo, enseñaba y estuvo vinculado con la academia en calidad de docente hasta que su estado de salud lo permitió. Nunca se cansó de aprender y, además, siempre se preocupó por el presente y el futuro de Medellín.

Visiones de un hombre sabio que, seis años después, siguen teniendo vigencia.

Visiones de un hombre sabio que, seis años después, siguen teniendo vigencia.

“No creo que la violencia se impulse por la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, sí considero que son un factor que estimula la falta de sentido de pertenencia con la sociedad”.

“Medellín creó una cultura en la que se incorpora y fortalece el capital social. Entendemos el valor de la vida y enfrentamos la Violencia no como un problema, sino como parte de un conjunto de problemas humanos que tenemos que resolver”.

“Lo hecho en Medellín en los últimos diez años en materia de urbanismo social va más allá de una biblioteca, un centro comunitario, una guardería… Es un esfuerzo por construir tejido social con la idea de buscar la solución a muchas desigualdades”.

  1. “En Medellín se puede ver cómo sí es posible que el estado les ponga la más alta calidad urbanística y arquitectónica a las obras que se hacen en los sectores más vulnerables. Es un claro ejemplo de cómo la mejor arquitectura puede mejorar los sectores más necesitados”.

“Con las obras no se ataca la violencia, se ataca la desigualdad. (…) Muchas obras no son la respuesta a la violencia, pero sí son un mensaje de que la sociedad y el Estado se están ocupando de disminuir las desigualdades y de mejorar las condiciones de equidad”.

las terapias del hombre contra la violencia es la preservación de la memoria para que no se repitan los hechos. Una forma para que la violencia no se reproduzca es que el ser humano no olvide. Hay que recordar cosas que son terribles. Sin embargo, parte del proceso de reconciliación es tener claro el pasado, las cosas que llevaron a una circunstancia que no puede volver
a pasar”.

“En un contexto de violencia, en una ciudad como esta con tanta turbulencia, hay unos sectores que espontáneamente decidieron seguir una vida dentro de la legalidad, dentro del orden. Y todo esto gracias a la educación”.

“Uno no puede resignarse. Tenemos que preservar es la paz y la convivencia. Y en la medida en la que se va reconquistando una mayor convivencia, hay menor violencia y la gente adquiere mayor confianza”.

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