Un guardián de los niños

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Ocho días antes de su secuestro y muerte, el doctor José Ignacio González alcanzó a ver cómo se cumple un deseo: Juan Pablo, el décimo de sus 12 hijos se alistaba para viajar a Concordia, el pueblo ancestral, a hacer el “ruralito”, el tiempo de práctica que la Universidad CES exige a estudiantes de Medicina. El mismo que nunca soñó con ser bombero o policía; su destino estaba claro: sería médico, como su papá. Al igual que sucede a muchos estudiantes, pensó en varias posibilidades: ser internista, tal vez dedicarse a la ortopedia. 

Después del año rural y conocer varios niños, escogió el camino: sería pediatra. De ellos le gustó la forma simple de ver la vida, su honestidad, esa pureza del carácter que deja por fuera intrigas, envidias o intereses en famas, prestigios y apariencias.

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A su graduación le siguieron más estudios, constancia, y un trabajo serio que, unido al sentido común y a su instinto que tantas veces le permite reconocer la enfermedad antes de un examen, lo convirtieron en uno de los pediatras más reconocidos de la ciudad. 

“Como sociedad, nos falta aprender más de los niños y reconocernos en ellos”

En su recorrido lo acompañan las ganas, la pasión, sus lecturas, la persistencia, y el pensamiento crítico, aplicado a sí mismo. “Aprendemos más de los errores que de los aciertos, y por eso me gusta analizar en qué me equivoqué, cuando eso pasa”.

En un tiempo en el que a su consultorio de muñecos variados, juegos de madera y frunas de varios sabores llegaban pacientes nuevos cada semana, hubo una noche que cambió el curso del camino. Después de dar clases y atender pacientes en el consultorio, llegó a su casa y quiso leer un cuento a su hija. En medio de la lectura, su celular sonó varias veces con insistencia: era una mamá que lo necesitaba para una consulta. Su hija, que en aquel entonces no había cumplido todavía 5 años, le preguntó: ¿Qué es más importante: la familia o los pacientes? 

Esta situación, ocurrida hace 10 años, se convirtió en el punto de partida de Hola Dr, un modelo de telemedicina interactiva con varias especialidades en salud que le permite a niños y a adultos estar en contacto con un médico, las 24 horas del día, los siete días de la semana a través de una aplicación móvil con videollamada. A finales de mes, esta iniciativa que ya tiene como aliados a la Universidad CES, Comfama, Sura y Darío Solórzano, celebrará 5 años. 

Este modelo de telemedicina se convirtió en el primero en el país, de este tipo, y surgió antes de la pandemia, para evitar que los especialistas estén en jornadas intensas de trabajo y las personas puedan tener la compañía de un médico, sin importar la hora o el lugar donde se encuentren. Actualmente y por sus resultados ya es considerado uno de los emprendimientos universitarios más exitosos del país, del último tiempo.

Juan Pablo González, médico pediatra, y creador de Hola Dr, una iniciativa que cumple 5 años.
Juan Pablo González, médico pediatra, y creador de Hola Dr, una iniciativa que cumple 5 años.

Cinco años después 

En sus primeros días de creación, Juan Pablo Gonzalez soñaba con llevar recomendaciones, compañía y remedios a los niños que viven en los pueblos lejanos en Colombia. Hoy, sonríe, y dice que esto ya lo han logrado. Cada semana, los casi 200 médicos generales y especialistas que trabajan en Hola Dr. atienden pacientes que están en pueblos de la costa o el eje cafetero. Algunos de ellos no habían visto un pediatra antes. Ni siquiera un médico. 

Cada semana, en las reuniones realizadas junto a los demás doctores, hablan de casas con pisos de tierra o techos frágiles que pueden ver a través de las pantallas y les muestran esa Colombia, la que existe lejos de las ciudades y donde muchos de los días se convierten en un intento por ir más allá del temor, la dificultad o la escasez.

En estos cinco años, Hola Dr. ha atendido a más de un millón de pacientes y actualmente es el principal empleador de los médicos egresados de la Universidad CES. Ha recibido inspiración de la Academia Americana de Pediatría y  el apoyo inicial de instituciones locales como Ruta N.

Mientras se alista para celebrar, compartir noticias y conocer a todos los médicos que trabajan para Hola Dr. y aún no ha visto en persona, Juan Pablo González agradece a su familia por la inspiración y el apoyo. También tiene claro los días por venir para este servicio: que se convierta en una plataforma capaz de integrar servicios diversos de salud y aplique el concepto de salud continúa, centrado en la promoción de la salud, y prevención de la enfermedad. 

Aunque lleguen el reconocimiento y las oportunidades del mundo empresarial y del emprendimiento, tiene claro cuál es es lugar del que no quiere irse: ese consultorio donde viven muñecos variados, juguetes de madera y frunas de colores que reciben como premios sus pacientes al terminar la consulta. Han pasado un par de décadas desde que los conoció de cerca, en su año rural. Ellos le recuerdan a diario, “la esencia de la vida: la pureza, la simplicidad, la honestidad, la belleza y la simpatía”. Se sorprende al pensar en los años que le lleva a los niños, y en sus posibilidades. “Construirán el futuro que aún ni imaginamos, y en algunos de ellos habitaré en sus recuerdos como el viejo pediatra que los hacía reír cuando iban a visitarme. Habitar en su corazón y tener el afecto de sus padres es mi mayor recompensa profesional”, concluye.

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