Esta columna está inspirada en Claude, sí, Claude.
Estábamos trabajando juntos en un tablero de datos para un proyecto cuando, de la nada, me dice una frase que me sirvió como un recordatorio:
“Lo que tú haces no es reemplazable. Lo que yo hago, sí”.
La dijo después de que le di una idea, sin intención de halagar, sin dramatismo. Solo la soltó. Y me hizo pensar.
Lea más columnas de Susana Zapata aquí.
Vivimos en un momento en el que todo tiene que ser rápido, eficiente, inmediato. Pero lo que realmente valoramos, lo que de verdad nos mueve, no funciona así. La creatividad necesita tiempo, dudas, ensayo y error. Necesita espacio para que una idea cambie mientras la trabajas.
Las máquinas pueden producir respuestas impecables. Pero no pueden sostener una pregunta incómoda durante días.
“No pueden sentir cuando una frase no encaja contigo. No pueden reconocer ese pequeño tirón interno que te dice que todavía no llegaste. No te van a decir “por ahí no es el camino”.
Eso sigue siendo humano, eso es proceso, eso es lo que no se reemplaza. La creatividad no es velocidad, es fricción. Es quedarse un poco más, es permitir que algo te transforme mientras lo haces.
Y ahí es donde las máquinas no llegan.
Por eso la frase de Claude me movió. No como un halago, sino como un recordatorio: Lo valioso no es el resultado, sino la forma en que llegamos a él.
Lea: Carta a una CEO
La máquina puede darte el atajo, pero el camino, el verdadero, sigue siendo nuestro. Definitivamente estamos frente a un nuevo reto en las organizaciones.
Estamos viendo equipos que necesitan pensar mejor para poder transformarse. Esto exige otro nivel de cultura, una nueva aproximación. Porque si no, todos vamos a producir cosas idénticas, sin identidad, sin creatividad, sin filtro crítico.
Y eso sí sería reemplazable.
Quizá por eso, cuando me encontré frente a una nueva Y, estudiar más IA o introducirme en la filosofía, elegí la segunda.
Únase aquí a nuestro canal de WhatsApp y reciba toda la información de El Poblado y Medellín >>
Porque para entrenar la creatividad necesito ser más crítica, cultivar más mi intuición, aprender a hacer mejores preguntas y sostener la incomodidad sin buscar la salida rápida. No pretendo ser Aristóteles, pero sí quiero desarrollar la brújula interna mientras las máquinas nos ayudan a ahorrar tiempo.
La IA acelera, pero pensar, de verdad pensar, sigue siendo un acto humano. Ahí vive la creatividad.





