In memóriam, Julián Estrada

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Su gusto por la cocina colombiana se convirtió en talento y también en regalo. Gracias a él y junto a Julio César Posada, director fundador, nació una de las secciones más queridas y reconocidas en nuestro periódico:  Vivir la Buena Mesa, después La Buena Mesa y hoy, Vivir con Sazón. 

Antropólogo de la comida, recorrió pueblos, plazas de mercado, restaurantes de carretera. Investigó sobre preparaciones y las comprobó. También fue colaborador en las publicaciones principales relacionadas con cocina, en Colombia. En el 2010, el VIII Congreso Gastronómico de Popayán le otorgó el “reconocimiento a la vida y a la trayectoria, por su aporte a la cocina colombiana”. Un año después, en el 2011, también fue director académico del V Congreso de Cocinas Andinas en Bogotá. En 2017 publicó el libro Fogón antioqueño, tomo que reúne cinco ensayos sobre la gastronomía en Antioquia. 

Gracias a él y a sus publicaciones, ahora la gente sabe sobre hábitos alimenticios en Antioquia y Medellín, entiende mejor las preparaciones de la cocina colombiana, su inspiración y momentos. 

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En una entrevista concedida al periodista Juan Pablo Tettay, dijo, en noviembre, a propósito de la edición de los 30 años que este periódico publicó: “hemos progresado en calidad y cantidad. En lo cuantitativo de manera exagerada: ya no me alcanza el tiempo para ir a todos los sitios que hay en Medellín. Respecto a la calidad, veo el gran trabajo de las nuevas generaciones. Pero también veo que se han acabado las sopas y que las cocinas se han endulzado enormemente. También ha evolucionado el comensal moderno, antes solo se probaba lo que fuera conocido. Hoy hay un resurgimiento de lo colombiano, hay un vanguardismo de la cocina colombiana”.

En su restaurante Queharéparaenamorarte demostró su talento, el amor por los sabores locales y su don con la gente. Su conocimiento desde la base no le impidió disfrutar con lo simple, reconocer el talento de cada persona. 

Desde Vivir En El Poblado, saludamos y acompañamos a su familia, en este momento, y agradecemos su vida. Esa que nos permitió aprender y disfrutar más todo lo que pasa alrededor de cocinas, manteles y mesas. In memóriam

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