La historia de dos médicos en Cartagena recuperados de COVID-19

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Dos médicos que superaron la enfermedad relatan sus historias y envían un mensaje a la población para reforzar las medidas de autocuidado.

Daniela Marrugo, de 30 años, y Lácides Caparroso, de 29, son médicos. Ambos trabajan en Cartagena y ambos dieron positivo para COVID-19. Hacen parte de la llamada primera línea, “quienes le ponemos la cara a un paciente, a un familiar y a un virus desconocido“.

Ambos vivieron la enfermedad desde dos extremos. Ella tuvo síntomas leves, solo dos días de fiebre; él tuvo que ser hospitalizado y aún se encuentra en aislamiento.

Desde su situación saben que tomaron todas las precauciones para evitar ser contagiados y, sin embargo, hay cosas que no se pueden evitar. Una vez supieron de su diagnóstico se aislaron. “Nosotros sabemos cómo cuidarnos, cómo retirarnos los guantes, el tapabocas y lavarnos las manos. Estamos para ayudar a la población”. Por eso, creen que es injusta la discriminación que reciben muchos de sus colegas, no solo en el país, sino en el mundo entero.

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Pero así como hay discriminación, también hay solidaridad. Cuando Caparroso recibió su diagnóstico, su esposa, su hija y la empleada doméstica de su hogar también tuvieron que ser aisladas. “Desde ese día no hemos recibido más que ayudas de nuestros vecinos. Llaman a mi esposa y al abrir la puerta encuentra un mercado, me enviaban cosas a la clínica, cartas de apoyo. Ellos me daban la serenidad cuando más desesperado estaba porque sabía que estaban apoyando y respaldando a mi familia”, dice.

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Recuerda la noche del jueves 12 de marzo. Atendió a un paciente cuyas pruebas habían dado negativas a COVID-19, pero por nexo epidemiológico se determinó como caso en el registro del Instituto Nacional de Salud y el Ministerio de Salud y Protección Social. “Durante el examen físico que le realicé ambos estábamos con tapabocas, sin embargo le pedí que se quitara la camisa para revisarlo y al hacerlo se retiró el tapabocas. Mientras lo examinaba tosió”, relata. El domingo se sintió mal y cuando preguntó en la clínica le dijeron que ese paciente se había agravado y que tenían sospechas de que fuera COVID-19. “Decidí autoaislarme inmediatamente”, afirma. Al día siguiente hubo tos persistente y, además, se enteró de que el paciente falleció.

Luego siguió la fiebre, las dificultades para respirar y la hospitalización. En la prueba salió el resultado, era COVID-19. Su primera prueba de control resultó positiva, y la segunda, con resultado el pasado 12 de abril, fue negativa. Ahora cumple 14 días de aislamiento en casa.

Sin síntomas

La doctora Marrugo, que se había aislado de sus padres en febrero porque son personas mayores, prendió sus alarmas cuando tuvo un contacto estrecho con un paciente enfermo. No tuvo tos ni tuvo malestar general, tampoco dolor de garganta o de cabeza. Pasó 14 días aislada en su habitación, que solo abría para recibir alimentos.

Aunque vivió días tranquilos, también había angustia en la soledad. Siempre tuvo compañía virtual de su familia, sus amigos, sicólogos y nutricionistas porque, como dice, “la parte emocional es muy importante”.

La prueba de control dio negativo y regresó a su trabajo aún con más precauciones y siempre alerta a sus pacientes: desde su caso personal les hace ver que seguir las medidas de precaución no es un juego.

Con información del Ministerio de Salud de Colombia

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