Hace unos días le regalé mi libro Véndelo Todo Chatiando a alguien que quiero y admiro muchísimo. Sin embargo, al recibirlo, me miró, sonrió y me dijo:
“Gracias por el libro… pero hubiera sido grandioso si le hubieras incluido el tiempo para leerlo.”
Esa no es la respuesta que esperas de nadie. Y aunque no lo dijo con mala intención, lo que me dejó fue un nudo en la garganta gigante… Porque entendí que no importa lo valioso que sea lo que regales, si la otra persona no tiene tiempo (ni ganas) de recibirlo… ese regalo pierde todo el sentido.
Lee todas las columnas de Juan Manuel Gaviria aquí.
Este año —con tanta correría, viajes, conferencias, aviones, chats, audios, ideas, locuras— aprendí a valorar el tiempo como nunca antes, porque algo que me quedó claro, fue que la vida no te regala minutos de sobra.
Por eso, aprovechando que el año se está acabando, no te voy a motivar a que des nada material. Te voy a proponer algo más valioso: regala tu tiempo. Pero regálalo bien.
Porque al regalar un pedazo de tu tiempo, estás entregando lo más valioso que tienes. Porque ese rato que te quitas a ti significa: tu descanso, tus ideas, tus silencios.
¡Y eso no es cualquier cosa!
Lea: Notas de voz para el alma
Eso sí, hazlo con conciencia. Con intención. Y para hacerlo bien, pregúntate:
- ¿Quién merece estar cerca de ti?
- ¿Con quién puedes ser tú mismo, sin filtro, sin tensión, sin esfuerzo?
- ¿Quién te suma, te escucha, se ríe contigo y te abraza con el alma?
Cuando tengas una respuesta para esto, vas a tener en tus manos, más que una lista, un verdadero propósito de vida para cerrar este año: regalar tu tiempo, a quienes lo valoren como lo que es: un regalo raro, escaso y poderoso.
Lee también: Ponle pausa al mundo
Así que, escríbeles y acércate a ellos. No necesitas una agenda apretada: solo necesitas presencia real: un café, una charla larga, una llamada sincera, un abrazo sin excusas.
Y, si alguna vez —como me pasó a mí— sientes que lo que diste no fue bien recibido, no te preocupes que eso también enseña. Más bien, aprende a soltar sin rabia. A dejar de insistir donde no hay eco. Y, sobre todo, a quedarte con quienes sí están, sí te sienten y sí te celebran.
Le puede interesar: ¿Cuál es la banda sonora de tu vida
Y para arrancar bien el próximo año, proponte lo siguiente: no estar por estar. No cumplir por cumplir. Y mejor invierte tu tiempo con quien te mira a los ojos. Con quien te escucha y te dice: “¡qué bueno verte!”. Con quien te hace sentir que estás vivo.
¡Nos vemos el próximo año! Con más historias. Con más aprendizajes y con más lecciones para hacer de nuestra vida, la mejor vida del mundo.
Un fuerte abrazo.
Únase aquí a nuestro canal de WhatsApp y reciba toda la información de El Poblado y Medellín >>





