En esta búsqueda inquietante por mejorar mi vida, por entenderla, por sentirme más pleno… me pasó algo que no esperaba. Me fui a buscarme a mí mismo. Pero no me encontré donde pensé que iba a estar. No estaba en los libros. No estaba en los viajes. No estaba en los logros. Estaba en la gente que había dejado atrás.
Lee también: Ponle pausa al mundo
En esos amigos que alguna vez fueron familia. En esas personas que hicieron parte de mis mejores historias. En esos nombres que me hicieron reír, llorar, vibrar.
Y que un día, simplemente, dejé de buscar. Sin una pelea. Sin una razón. Sin despedida.
Y entonces, me pregunté algo tan simple como brutal: ¿Dónde están? ¿Están vivos? ¿Siguen en esta ciudad? ¿Se acordarán de mí? Y con esa duda clavada en el pecho, hice algo que nunca pensé hacer: me lancé al vacío emocional de volver a tocar sus puertas.
Pero esta vez, lo hice distinto. No llamé. No escribí un mensaje corto. No esperé cruzármelos por la vida. Grabé una nota de voz. Y se las mandé por WhatsApp.
Lee todas las columnas de Juan Manuel Gaviria aquí.
Fueron horas sentado enviando audios. Unos más cortos, otros más largos, eso sí, ninguno fue de menos de 5 minutos.
Y después de este ejercicio, no te imaginás lo que pasó.
Algunos no respondieron. Y está bien.
Otros lo escucharon en silencio.
Le puede interesar: ¿Cuál es la banda sonora de tu vida?
Pero hubo quienes me respondieron con lágrimas, risas, historias, confesiones. Y en cada respuesta, me di cuenta de algo: mi historia no estaba completa sin ellos.
No eran solo recuerdos. Eran pedazos de mí. Pedazos que fui dejando en bares, en parques, en universidades, en viajes, en abrazos que no se repitieron.
Y te juro… no necesitás una llamada de una hora, ni una videollamada incómoda. Solo necesitás grabar tu voz. Con tu verdad. Con tus emociones. Con tu historia. Y lanzarla al universo de esa persona que alguna vez te hizo bien.
Lea: Callar también mata
Así que hoy quiero invitarte a que te sientes contigo un momento y hagas lo siguiente:
- Cierra tus ojos.
- Piensa en quiénes han sido parte de tu alma.
- Haz una lista con todos ellos y verifica que tengas su número de whatsapp, o que lo tengas en Facebook o Instagram.
- Enuméralos.
- Y grábales una nota de voz para el alma.
Lee: Ese loco afán que no te lleva a nada
No importa si hace 100 años no les hablas. No importa si crees que ya no queda nada entre ustedes. A veces, solo hace falta un “hola” para revivir todo lo bueno que alguna vez existió.
Y si no responden… Igual ganas porque te liberas, porque agradeces, porque cierras o abres una historia con intención y con amor.
Y si responden… Tal vez recuperes una parte de ti que dabas por perdida. Tal vez vuelvas a reír como hace años no reías. Tal vez sanes algo que ni sabías que dolía.
Únase aquí a nuestro canal de WhatsApp y reciba toda la información de El Poblado y Medellín >>
Así que no lo pienses tanto y hazlo, hazlo por ti, hazlo por ellos, hazlo por lo que fuiste y por lo que puedes ser.
Hoy la tecnología no es excusa. Todos tenemos un teléfono en la mano, sabemos usar Whatsapp y lo mejor, podemos escuchar. Así que elige un nombre, respira y graba.
Porque esas notas de voz… pueden ser el regalo más valioso para tu alma y porque no, para el resto de tu vida.





