Las bienales de arte están concebidas como manifestaciones culturales de gran formato, que se celebran cada dos años con artistas e invitados internacionales. La última vez que Medellín fue sede de un evento de esta magnitud fue en 1981.
Después de 44 años, la capital antioqueña y las nueve subregiones del departamento acogieron, entre el 2 de octubre y el 25 de noviembre, a la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín -BI_AM 2025-.
Durante 32 días hubo 134 actividades en Medellín, Bello y Envigado; al igual que en otros 15 municipios: Rionegro, La Ceja, Sonsón y El Retiro, Oriente; Jericó, Urrao y Ciudad Bolívar, Suroeste; Anorí y Cisneros, Nordeste; Entrerríos y Yarumal, Norte; Santa Fe de Antioquia, Occidente; Apartadó, Urabá; Caucasia, Bajo Cauca; y Puerto Berrío, Magdalena Medio.
“Logramos conectar más de 100 artistas con miles de visitantes en todo el territorio antioqueño. Los indicadores de asistencia, producción artística y apropiación ciudadana superaron las expectativas. Consolidamos un modelo de Bienal descentralizada que integra lo local con lo global y fortalece nuestro tejido cultural”, indicó Roberto Rave Ríos, director del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia -ICPA-.
Bajo el eje curatorial El arte, una ventana a la libertad, por espacio de ocho semanas la BI_AM desarrolló talleres, performances, conciertos, experiencias inmersivas, instalaciones, encuentros con artistas y laboratorios de creación.
Las intervenciones de los artistas Ibrahim Mahama, ghanés; Azuma Makoto, japonés; Betsabeé Romero, mexicana, y Mauricio Carmona Rivera, colombiano, fueron algunas de las propuestas que generaron mayor impacto entre los espectadores.
“La ciudad necesita tener este tipo de espacios donde se promueva el arte y; sobre todo, estas manifestaciones artísticas tan interesantes, tan abiertas no solo de ciudad sino de país y el mundo”, comentó uno de los visitantes en la red social X.
En Medellín, las exposiciones se distribuyeron en lugares como Museo de Antioquia, antigua planta de Coltabaco, Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, Universidad de Antioquia, UPB y Distrito Creativo del Perpetuo Socorro, entre otros; además de casas de la cultura, plazas y bibliotecas de las subsedes. Las muestras en Bello y Envigado se efectuaron en el Parque de Artes y Oficios y Museo Otraparte, respectivamente.

Algunas voces críticas
En diversos espacios algunos expertos y críticos de arte se han referido acerca de la bienal. Es el caso de Samuel Vásquez, docente, director y fundador del Taller de Artes del Medellín, quien en el portal Proclama del Pacífico escribió una nota que tituló Balance esquemático y prudente de la BI_AM.
“La expresión francesa déjà vu es precisa para definir la experiencia de la BI_AM. Una Bienal no busca ser la recopilación del trabajo ya hecho por las galerías. Para eso las mismas galerías inventaron las ferias de arte. No tiene sentido duplicar acciones a tan altos costos”, señaló.
El también poeta, dramaturgo y pintor anotó: “Esto nos permite señalar con seguridad el fracaso absoluto de la curaduría. Dos curadores (Lucrecia Piedrahíta y Óscar Roldán Alzate) no fueron capaces de reunirse a discutir sus conceptos, visiones y preferencias: cada uno armó su ‘rancho aparte’ y eligió las obras a su amaño, sin que tuvieran relación unas con otras”.
Por su parte, Úrsula Ochoa, curadora, artista, docente universitaria y crítica de arte se pronunció sobre el mismo tema en el blog de la Revista Papel:
“Cada pabellón generó sus propias reacciones, tan diversas como inconclusas. Esperemos que la próxima BI_AM (programada para 2027) abra su conversación y entre un equipo (un grupo verdadero) de curadores haya más perspectivas, más voces agudas y; sobre todo, que no se perpetúe la lógica de círculos cerrados o triángulos jerárquicos”, señaló.

La mirada de un académico
Con el propósito de entregar una lectura académica acerca de los aciertos de la BI_AM 2025, pero también de las mejoras que le esperan a este evento, en Vivir en El Poblado hablamos con Carlos Arturo Fernández Uribe, filósofo, doctor en Historia del Arte y editor de Arte de esta casa editorial.
“Es muy importante que se retome la idea de recuperar la Bienal como una gran exposición que presente algunos de los problemas e intereses del arte actual”, dice.
El docente expone que para que se garantice la bienalidad de la muestra es necesario crear una estructura investigativa y de curaduría que sobreviva a los períodos gubernamentales en las administraciones departamental y distrital.
Además: Carlos Arturo Fernández y los tantos registros
“El equipo no puede ser cerrado. En las bienales es normal que exista un curador internacional que define el perfil de la siguiente edición y lidera el proceso de selección de los participantes”, comenta.
Aunque valora la idea de un evento descentralizado, con sedes en muchos municipios, dice que se hace complejo captar la muestra como un todo:
“Creo que fue un error que BI_AM coincidiera con la Bienal de Bogotá. Si ambos proyectos se fueran a mantener, es necesario ponerse de acuerdo para que no coincidan el mismo año”, advierte.





