La nueva pista sobre las obras que necesita El Poblado para dejar de inundarse está en una decisión de fondo: el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva) confirmó que la quebrada La Poblada necesitaría un canal de alivio para quitarle presión al punto donde se encuentra con La Presidenta, en Patio Bonito.
En respuesta oficial a Vivir en El Poblado, el Amva precisó que el 24 de marzo de 2026 la Universidad Nacional socializó un entregable parcial de los estudios para solucionar los problemas de capacidad de los canales existentes. El análisis se concentró en cuatro puntos críticos: el puente de la calle 7, la entrada al box culvert, la confluencia de ambas quebradas y el punto donde descargan sus aguas al río Medellín.
Esos diseños hacen parte del contrato interadministrativo 382 de 2025, por $2.530 millones, cuyo objeto es el “Diseño de obras de protección en cinco puntos críticos del río Medellín y monitoreo del estado físico del tramo canalizado y no canalizado del río”, que incluye el alcance de “realizar el diseño de las obras de mitigación del riesgo de inundación asociado al desbordamiento de las quebradas La Poblada y La Presidenta”.
El diagnóstico confirmó lo que los vecinos han visto después de cada creciente: el agua baja por canales urbanos estrechos, llega a un cruce donde dos quebradas se juntan con poca salida y, cuando el sistema no evacúa, se devuelve hacia calles, sótanos y parqueaderos, como lo vivieron los habitantes del sector de Patio Bonito el pasado 28 de enero.
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Así lo reconoció el Amva: “El sistema presenta una condición compleja de capacidad hidráulica, caracterizada por insuficiencia en la sección hidráulica, presencia de restricciones geométricas, efectos de remanso por confluencia y limitada capacidad de evacuación hacia el río Aburrá – Medellín”.
La novedad de estos estudios está en La Poblada. Sobre el ángulo forzado de 90 grados con el que esta quebrada llega a La Presidenta, detrás de la notaría, la entidad respondió que se plantea “un canal de alivio”. Esa ruta alterna no reemplazaría la quebrada, pero recibiría parte del caudal en los picos de lluvia y ayudaría a “descansar” el sistema.
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Sin embargo, la solución todavía no tiene uno de los datos esperados por la comunidad: el tamaño definitivo de los nuevos canales, pues el Amva respondió que las secciones proyectadas solo se conocerán cuando terminen la revisión estructural y la validación constructiva.
Según la autoridad ambiental, desde la entrega de los estudios parciales se han desarrollado mesas de trabajo periódicas con la Universidad y el Distrito y se ha contado con la participación del Metro, EPM y especialistas en la materia, para analizar “la mejor alternativa de solución hidráulica” debido a que hay “condiciones que generan restricción en el sector de intervención por las redes existentes de servicios públicos, el Metro, el sistema vial del río, la infraestructura pública y privada, el amoblamiento urbano, paisajismo, así como las diferentes actividades sociales y comerciales que se desarrollan en la zona”.
Otro dato que cambió con la documentación de la Unal es que la solución ya no se está calculando para 200 metros cúbicos por segundo, como se había mencionado en reuniones comunitarias, sino para caudales superiores a 260 metros cúbicos por segundo entre ambas quebradas, lo cual obliga a pensar la obra como una infraestructura mayor y no como ajustes en los canales existentes.
“El incremento sostenido en la intensidad y frecuencia de los eventos de precipitación, junto con la progresiva antropización de la cuenca (…) configuran un escenario de mayor exigencia hidráulica sobre el sistema fluvial del río Medellín”, señaló el Amva. Esto significa que lo que están pensando ahora no es para las lluvias históricas, sino para una cuenca que tenga la capacidad para aguaceros mucho más fuertes.
Aunque ya hay ruta técnica, hasta el momento no hay obras físicas definidas con exactitud y, por consiguiente, tampoco un presupuesto de cuánto se tendría que invertir o un cronograma. Mientras llegan esas definiciones, el Sistema de Alerta Temprana Colectivo avanza con la implementación de la instalación de la Alarma Colectiva Comunitaria en esta zona de El Poblado, con la instalación de dos cámaras nuevas, ajuste de umbrales en el sensor Vizcaya, mejor iluminación pública con EPM y canales con empresas y residentes.
EL PAPEL DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL
Según el Amva, la Universidad Nacional ha revisado el terreno, el fondo de los cauces, los caudales máximos, el estado físico de las quebradas y las posibles “manchas de inundación”, es decir, las zonas que podrían inundarse en una creciente. Para esos cálculos se usó información del Siata y se incluyeron escenarios de variabilidad y cambio climático.
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