El cambio climático es una realidad evidente que deja ver sus catastróficos efectos cada día a lo largo y ancho del planeta. Vivir como si esa fuera una realidad que no nos afecta, sería como intentar atravesar una avenida pretendiendo que los vehículos que cruzan raudos no existen.
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Las tormentas Leonardo y Marta sumieron vastas zonas de España en el desastre. Una catástrofe que, hace poco más de un año, un fenómeno meteorológico que se conoce como Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA), azotó las regiones de Valencia, Castilla-La Mancha y Andalucía, y causó la muerte de 237 personas, además de ocasionar daños en campos, viviendas y vehículos valorados en millones de euros.
Un costo que, de acuerdo con todos los expertos, sería mucho menor si se invirtieran los recursos adecuados en prevención. El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), ha emitido bonos de resiliencia, de los cuales se beneficia Colombia, para preparar a la ciudadanía y los ecosistemas contra los cambios climáticos.
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Pero en nuestro país, por desgracia, las decisiones sobre esta materia no llegan a tiempo y por eso cada vez que llegan las lluvias las inundaciones y los deslizamientos de tierra sorprenden a los gobernantes de turno.
Así, el frente frío que afectó la costa Caribe colombiana ha causado graves inundaciones que afectan a más de 140 mil personas. Se han perdido cultivos, carreteras, ganado, y muchos de los afectados lo han perdido todo. Córdoba y Sucre son los departamentos más afectados, en una secuencia de eventos que se repite año a año sin que se encuentre una solución.
Las lluvias en todo el país son más intensas y las temporadas de sequía han llegado a amenazar incluso el suministro de agua potable a los habitantes de nuestras grandes capitales. El fenómeno está diagnosticado, pero el clima nos sigue dando sorpresas.
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El pasado 28 de enero cayeron sobre la ciudad, en menos de una hora, lluvias equivalentes a un mes. Y no estábamos preparados.
La zona más afectada fue nuestra comuna 14 El Poblado y para infortunio de los habitantes del sector de Patio Bonito, las inundaciones volvieron como ha ocurrido desde hace más de una década.
Es destacable la rapidez con la que la Alcaldía y diferentes organismos actuaron para brindar soluciones tras el desastre, que se sintió también en Los Balsos y en centros comerciales como El Tesoro y Monterrey, cuyos sótanos resultaron afectados.
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Pero todavía no se ven las soluciones de largo plazo para que este tipo de consecuencias del cambio climático afecten con menor fuerza a nuestra población. Hay diferentes estudios y alternativas, pero no se sienten los avances. Sentaríamos un buen precedente nacional si desde El Poblado, el gobierno empieza a implementar acciones de prevención que permitan a la gente sentirse más segura cuando llueve y que no tengan que ver entrar por los garajes de sus viviendas el agua y el lodo que destruyen todo a su paso.





