La denominada ‘Vuelta a Oriente’ fue y sigue siendo una referencia para muchos antioqueños y turistas de otras latitudes que han visto en esta subregión del departamento un destino de naturaleza que conecta con la vida en el campo.
Pero quienes migraron por diferentes razones y algunos años después han regresado a su tierra natal buscando aquellas imágenes bucólicas que guardan en su memoria se ven rápidamente sorprendidos por la transformación del Oriente antioqueño.
Y está bien que en este tipo de personas la sorpresa sea el sentimiento inicial cuando, apenas saliendo del aeropuerto, se encuentran con el intercambio vial, las vías de doble calzada o el túnel, muchas veces congestionados como si se tratara de cualquier vía de una de las principales ciudades del país.
Lo que no sería aceptable es que la expansión urbana y el rápido crecimiento poblacional en la subregión sorprendiera a los planificadores o a los responsables de asumir las decisiones políticas que permitan que estos cambios acelerados que hoy percibimos en el paisaje del Oriente antioqueño transiten por una senda de desarrollo y bienestar para las comunidades.
“SE HACE IMPERIOSO RESPONDER
CON RAPIDEZ Y EFICIENCIA, Y NO
CABEN SOLO LOS ESFUERZOS
INDIVIDUALES”.
Este aumento de la población va de la mano con requerimientos específicos en temas como servicios públicos, servicios de salud, colegios, espacio público, andenes, movilidad, seguridad, protección de los recursos naturales y oportunidades de empleo, entre otros aspectos que tienen que ver con el desarrollo sostenible.
A ello deben sumarse los requerimientos de los miles de personas que, cada año, visitan los municipios de esta subregión que se ha constituido como una de las de mayor atractivo turístico en el departamento y muy seguramente en el país.
Una demanda que crece cada día y se fortalece gracias a esfuerzos gubernamentales, empresariales e individuales, y que genera ingresos, pero impacta también en el uso de recursos como agua y energía.
Ante esta mayor exigencia se hace imperioso responder con rapidez y eficiencia. Y no caben solo los esfuerzos individuales. Es necesario construir una respuesta articulada, porque solo en la medida en la que se unen esfuerzos y recursos de todos los actores, políticos, civiles, institucionales, privados y públicos, se encuentra una acción contundente frente a un reto de tal envergadura.
Es una de las tareas pendientes, de las muchas que tiene la subregión, para consolidar el bienestar para sus habitantes, para los visitantes y para todos aquellos que están pensando que su futuro podría ser vivir en una zona rural, que cada día tiene más cara de urbana.





