La semana pasada tuve una conversación profunda con una joven de 14 años, se llama Julieta. Me preguntó: “Marce, ¿a ti te gusta lo que haces?”, esa pregunta me “descolocó”. Y le dije, con total honestidad, que, en estos momentos, no tenía una respuesta certera; que, a veces, me sentía perdida; que me costaba encontrarme en mi propio centro, a modo de chiste le dije: “Deben ser los eclipses y Mercurio retrógrado”. Pero, ella, con una serenidad preciosa, me dijo: “Sí, Marce; te entiendo. Yo siento que me pasa lo mismo, y hace meses dejé de escribir; no soy capaz, me cuesta…”.
Julieta Vásquez Bedoya es una estudiante del Colegio Nueva Paideia. Nacida en el municipio de Santa Bárbara. Una muchacha excepcional, con una sensibilidad que, a veces, duele; porque es notorio lo mucho que siente. A la vez, tiene una templanza casi propia de Temis, la diosa griega de la Justicia, y expresa su voz con sabiduría, ante el más mínimo gesto de injusticia.
Hoy quiero ceder este espacio a la voz de Julieta, porque cuando una mujer encuentra su propia, voz todos deberíamos escucharla.
Do re mi fa sol sol
Por: Julieta Vásquez Bedoya
Encontré pensamientos y sentires que creía perdidos. Encontré inspiración en pequeños detalles de cada lugar en el que estuve. Las hojas de las flores de loto muriendo, oscuras y rodeadas de más hojas verdes que las menosprecian sin ser conscientes de que, algún día, ellas se marchitarán. La misma sensación que me producen algunos de mis compañeros al ser tan crueles con los habitantes de calle.
El sonido de los violines en la Novena sinfonía de Mahler, a veces suave, a veces fuerte, momentos increíbles en los que después, de tanto tiempo, logré conectarme conmigo misma. Pero, interrumpidos por el sonido de un teléfono, al igual que llegan mis propios pensamientos a sabotear mi vida en todos los sentidos. “Todos” una palabra muy peligrosa, pero que, al pasar tantos años intentando comprender mi propia manera de pensar, estoy segura que puedo utilizar en esta ocasión.
El olor de un libro abierto lleno de poemas de un escritor que nunca había leído antes; pero, por alguna razón, logró mover algo dentro de mí y hacerme cuestionar si realmente estoy valorando a los demás o si me estoy valorando a mí misma.
La vista en el Planetario, los planetas, las estrellas, las constelaciones; pero, algo faltó… los datos y los chistes peculiares de aquel chico que me regaló el chimuelo que siempre llevo conmigo. Las fotos que me tomé con Marce Y los mini vlogs grabados; momentos guardados que nunca volverán, pero anhelo no olvidar. Conocer a escritoras colombianas, algunas censuradas y silenciadas en el pasado, otras intentando gritar en una sociedad que corta sus cuerdas vocales si hablan, piensan o escriben diferente; pero que, sin saberlo, inspiran a más mujeres.
Finalmente, lo más lindo del fin de semana, estar con el rector y la rectora caminando por el Jardín Botánico; verme con amigos que, por más años que pasen, seguimos conectados por nuestra propia energía. Ir con Marce y Juan Camilo en el carro escuchando sinfonías y música que abre tu mente; momentos que tal vez para otros son efímeros, pero yo me niego a que se consuman y desaparezcan a manos del olvido por el pasar del tiempo.
Después de tantos meses sin escribir, cuestionándome si realmente amo escribir o solo lo hago porque era la única manera de sentirme suficiente o valorada, entendí que sí amo hacerlo. Aún no sé si es talento, pasión o costumbre, pero definiré todo esto en un futuro con mis propias palabras, antes de buscar esto en alguien más.
Este fin de semana creo que logré superar este bloqueo, o al menos logré ignorarlo y encontrar inspiración en los pequeños detalles. Ahora mismo me encuentro confundida, pero desenredaré mi mente con palabras desordenadas, mientras estoy sentada en la sala de la casa de Marce y Juan Camilo; mientras escucho música e intento comprender los peculiares versos de Mateo que se encuentra dibujando desordenadas hojas de palmeras.
- 14/09/2025
- 10:45 p. m.
- Suena Mary on a Cross, canción que me sumerge a la nostalgia y melancolía.





