Héctor Ochoa Cárdenas nació en Medellín el 24 de julio de 1934 y falleció en La Ceja el día de hoy, 21 de julio. Se le reconoce como un gran cantautor y cultor de los ritmos clásicos de la música andina colombiana.
Hijo del maestro Eusebio Ochoa, quien se opuso férreamente a que Héctor se dedicara a la música, y de Flor María Cárdenas. Fue miembro directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco), y se desempeñó, desde 1988 hasta 2006, como director ejecutivo del Festival Nacional Antioquia le canta a Colombia.
En la década de los años 1960, Héctor Ochoa hizo parte del Trío de Oro. Cursó estudios básicos de música en la Escuela Superior de Música de Medellín y posteriormente estudió apreciación musical, guitarra y tiple. Cuando terminó su bachillerato en el Liceo de la Universidad de Antioquia se vinculó a una entidad bancaria en Medellín en la cual se inició en un modesto oficio para terminar en los más altos cargos de dirección.
En esa entidad bancaria se jubiló. La carrera de Héctor Ochoa como compositor fue extensa y plena de grandes éxitos. Desde su primera canción, el pasaje Bendito nuestro amor, grabado por el tenor Víctor Hugo Ayala en 1961, fueron frecuentes las apariciones de nuevas canciones de su inspiración, muchas de ellas calificadas como grandes éxitos por la crítica nacional.
Más de 50 obras suyas fueron grabadas por un sinnúmero de artistas nacionales y del exterior. Aparte de El camino de la vida, obra ganadora, por votación nacional, del Concurso La Mejor Canción Colombiana, que organizó la Cadena Radial RCN en 1991, y ganadora del Concurso La Canción del Siglo, realizado por la misma cadena radial, en 1999, hay una amplia lista de grandes éxitos del maestro Ochoa.
Otros de sus grandes éxitos son los bambucos Muy antioqueño, Volvé maestro, Café suave, Canta tiple, Orgullosamente mujer, En la adversidad, Quién no está triste y Muy colombiano; los valses Tú, lo mejor de todo; Nuestro final, Pase lo que pase, Nostalgia y El amor no acaba; los pasillos Aprendiendo a vivir, Desagradecida, De una vez por todas, Ayer y hoy, Después que me olvidé de ti y Muchas gracias; los boleros Una serenata para ti, Este amor indefinible, Eternamente mi mujer, Mi bella Medellín, Regalo, Soy y Santa Fe de Antioquia; la criolla Cuando tú me faltes y muchísimas otras más.
Como anécdota curiosa una vez fue entrevistado por el investigador Heriberto Zapata Cuéncar (Copacabana, Antioquia, 1908 – 1982), quien preparaba su libro Los compositores antioqueños. El maestro Ochoa había compuesto, hasta ese momento, solo dos canciones y se inventó ocho títulos más para justificar su inclusión en el libro. Le tocó, entonces, componer dichas canciones de prisa para no quedar mal con el investigador y con los lectores.
Recibió el reconocimiento de varias municipalidades y entidades como premio por su fecunda obra musical: el Escudo de Oro de Antioquia, la Medalla Alcaldía de Medellín, la Orden de la Democracia, otorgada por el Congreso de la República; el Tiple de Oro, por la Fundación Garzón y Collazos; la Lira de Oro y la Medalla Santa Cecilia, de Sayco.




