Inventario a vuelo de pájaro

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Temporada de aves: las de siempre, las que se están dejando ver en la pandemia, y las que llegan de visita.

Será porque tenemos más tiempo de ventaniar, o quizás porque hay menos agite en las calles y en el aire, o ambas cosas, pero ¿han notado que en el Valle de Aburrá están alborotados los pájaros? Están los de toda la vida (los bichofué con su sonidito característico, por ejemplo), pero también los nuevos, los que no se veían tanto cuando estábamos chiquitos (como las guacharacas y las guacamayas). Y, claro, los que llegan de visita, siempre, por esta época.

Gracias a este nuevo hábito de ver plumas y escuchar cantos, decidimos hacer un inventario (a vuelo de pájaro) con expertos y gomosos pajareros. Ellos nos ayudaron a identificar con nombre común y nombre científico los pajaritos que vemos diariamente comiendo bichitos en las aceras; y las especies viajeras que vienen a veranear por estos días.

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Para la redacción de este texto contamos con el valioso apoyo del Ingeniero Ambiental Santiago Mejía Dugand, la Ingeniera Forestal Ana María Castaño, y la Médica Veterinaria Estefanía Parra, de la Universidad CES.

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Las viajeras

Sirirí migratorio (Tyrannus tyrannus). Foto Santiago Mejía Dugand.
Sirirí migratorio (Tyrannus tyrannus). Foto Santiago Mejía Dugand.

Confirmado: ¡llegó visita! Desde hace algunos días estamos avisando “nubes” de cientos de aves transitando por el cielo, que aterrizan en las zonas verdes y los cuerpos de agua del Valle de Aburrá. Son aves migratorias, que llegan huyendo del invierno de Norteamérica, en busca del refugio y alimento del trópico. ¿Quiénes son? Se trata de 71 especies migratorias boreales, entre ellas el gavilán aliancho, el gavilán langostero y el halcón peregrino.

Según Estefanía Parra, Médica Veterinaria y Zootecnista del Centro de Valoración de Fauna Silvestre, el mayor peligro que corren estas aves en su largo viaje es el cansancio: “Usualmente las aves llegan agotadas de su migración; llegan con muy bajo peso, o a veces tienen golpes o signos de trauma por colisión o por ataques de animales domésticos, como gatos y perros”.


Las raras

Águila aliancha o gavilán aliancho (Buteo platypterus).  Foto cortesía Universidad CES.
Águila aliancha o gavilán aliancho (Buteo platypterus). Foto cortesía Universidad CES.

Se dice que en el Alto de Campanas, en Envigado, vieron un gallito de roca; que un atrapamoscas coronidorado sorprendió al guardabosques del cerro El Volador, y que un águila crestada ronda en San Antonio de Prado. ¿Será que siempre han estado acá y no las habíamos visto? Según Ana María Castaño, Ingeniera Forestal y experta pajarera, “cada vez hay más ojos enterados o curiosos, atentos a registrar qué se ve. La gente ahora tiene más tiempo y herramientas para poner atención”. Pero, por otro lado, la zona urbana está más preparada para recibirlos: “Aunque hemos incorporado procesos de construcción masiva absurdos -dice-, si uno mira las fotos de la Medellín antigua y las de hoy, hemos incorporado en los últimos 30 o 40 años coberturas arbóreas que Medellín antes no tenía. Hay muchas construcciones, sí, pero ahora Medellín tiene más árboles que en los 30”.


Las bullosas

Guacharaca (Ortalis columbiana). Foto Santiago Mejía Dugand.
Guacharaca (Ortalis columbiana). Foto Santiago Mejía Dugand.

Muchos de los habitantes de El Poblado y Envigado dejaron de usar el despertador. Para qué, si tienen alarma propia, puntual y escandalosa: la guacharaca, una especie endémica, es decir, solo nuestra, la Ortalis columbiana. Su hábitat natural son los bosques, pero llegó a la ciudad para quedarse. ¿Por qué? Según Santiago Mejía Dugand, gomoso pajarero, una teoría es que las vemos (y oímos) más ahora, porque los campesinos dejamos de cazarlas: “fuimos altos consumidores de carne de monte -dice-, pero se ha disminuido esa costumbre. Ahora somos amistosos con estas aves, y ellas se han ido adaptando a la ciudad”.

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Las vistosas

Guacamaya bandera (Ara macao). Foto Sebastián Herbiet.
Guacamaya bandera (Ara macao). Foto Sebastián Herbiet.

Acompañan con cantos y graznidos su desfile aéreo, y, cuando pasan, llenan el cielo de colores. Son las guacamayas, que ya hacen parte de nuestra avifauna. Según nos cuenta la Ingeniera Forestal Ana María Castaño, la guacamaya azul y amarilla (Ara ararauna), y la que llamamos bandera, por sus colores amarillo, azul y rojo (Ara macao), son especies introducidas, a diferencia de la guacamaya verde (Ara militaris) y la guacamayeja cariseca (Ara severus), que son nativas. ¿Desde cuándo fueron introducidas estas especies? La guacamaya bandera habita el Valle de Aburrá en estado silvestre desde finales de la década de los 80, como consecuencia de fugas o liberaciones de animales que eran tenidos en cautiverio. El Parque Zoológico Santa Fe de Medellín realizó en 1989 un programa de liberación de guacamayas, y decidió ubicarlas en los árboles más altos del parque, para propiciar su reproducción. El experimento resultó exitoso, ya que las guacamayas conquistaron el Valle de Aburrá.


Avistadores y pajareros

Guacamaya bandera (Ara macao). Foto Sebastián Herbiet.
Cacique candela (Hypophyrrus pyrohypogaster).Foto Santiago Mejía Dugand.

Como en cualquier inventario, hay que hablar de números. En el Valle de Aburrá hay 509 especies de aves identificadas. De esas, 9 son endémicas, es decir, solo están en Colombia, y 42 comparten territorio con otro país. Cinco de esas especies están en peligro de extinción, 14 son vulnerables, y 11 están casi amenazadas.

¿Quiénes se encargan de registrar las aves en el Valle de Aburrá? Desde el sector público, la Secretaría de Medio Ambiente de la Alcaldía de Medellín cuenta con el programa Guardabosques, a través del cual se capacita a algunos habitantes de las veredas y localidades, y se contratan para que hagan reportes permanentes de biodiversidad. El Área Metropolitana del Valle de Aburrá, por su parte, a través de su App Área 24/7, que cuenta con seis aplicaciones, incluyendo la de biodiversidad (Asómbrate), recibe y registra los avistamientos.

Pero también están los ciudadanos de a pie, que cazan pájaros, ya no con cauchera ni rifle, afortunadamente, sino con su cámara. Y comparten su encarrete con los demás pajareros, en las aplicaciones iNaturalista y eBird.

Si se encuentra un ave migratoria en malas condiciones, la recomendación es llamar a la línea de atención a emergencias del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, o al CES.

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