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Si no quiere comer carne, no lo haga, pero no satanice

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En el número 751 del 11 de julio plantean el tema del consumo de carne en su artículo ¿Media o bien asada? No: el debate propuesto es otro, en la sección Con los pies en la Tierra.

Les propongo que realicen, con el mismo despliegue, un reportaje de la contraparte: ganaderos, chefs de asados, médicos y consumidores de carne, con preguntas como: la cantidad de oxígeno que producen las pasturas o los cultivos con los que se alimenta el ganado; la importancia nutricional de la proteína animal; la importancia en el PIB de la actividad pecuaria; el número de familias que viven de dicha actividad; los programas de reforestación y ganadería sostenible impulsados por los gremios ganaderos y por el gobierno, entre otras preguntas.

Es importante escuchar ambas partes, para que el lector saque sus conclusiones.
Satanizar una actividad tan noble y tan antigua como la humanidad, no hace bien a ninguna de las partes.

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Si a contaminación vamos, entonces preguntémonos la cantidad y la calidad de los agroquímicos que se usan en la agricultura.
Todos los puntos de vista son respetables: si no quiere comer carne o tomar leche, no lo haga, pero no ataque y satanice a quienes sí lo hacen o la producen.

Por: Jorge Borda C.

No lo podemos seguir negando

Carta desde San Onofre

Pasito a pasito: menos carne

Un día a la vez

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