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Felicidad, miedos e ilusiones de ser papá en cuarentena

Juan Carlos Jaramillo y Natalia Restrepo están tomando fotos de cada salida, de cada familiar, con el distanciamiento como principio básico, como una manera de registrar estos días para la historia de su hijo. Agustín tiene tres meses, inició la vida en pleno caos, y sus papás sienten que de aquí a tres años el tapabocas en muchas imágenes será “una manera de contarle la situación tan complicada que vivimos con la pandemia”.

Ser papá, dice Juan Carlos, es “una felicidad, una locura total, la realización de un proyecto de vida”; y ser papá con la COVID-19 al acecho es atemorizante: “es el nerviosismo de tener el primer hijo, de estar en una clínica para el parto y de volver a los cuatro días para la primera revisión, de temer ir a urgencias. Es el susto permanente por un contagio”, cuenta.

Y con el nerviosismo, la tristeza. Agustín entre los Jaramillo fue el primer bebé en 20 años en la familia y el primer nieto en los Restrepo y nadie lo ha podido visitar, cargar, mimar, por el aislamiento. “Lo conocieron el día del parto, el 3 de marzo, luego llegó todo este caos y no lo han podido volver a ver”, lamenta Juan Carlos, consciente de la necesidad de cuidar y de cuidarse, agradecido también con la tecnología, “que ha mitigado el dolor de la distancia”, dice.

“Las llamadas por WhatsApp han tomado otra importancia, son la forma de que la familia pueda ver crecer a Agustín”.

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Lo positivo de la pandemia

“Disfrutar una licencia de paternidad más larga. Ser papá es la alegría más grande”.

Una lección de estos tiempos

“Tener ahorros. El sector que represento vive una situación muy delicada y los ahorros nos han dado tranquilidad”.

¿Es prudente tener hijos en épocas tan convulsionadas?

“Era nuestro sueño de vida. Hay que tener hijos, hay que fijarse compromisos, no todo es equipaje liviano. Siempre habrá situaciones difíciles en la vida”.

¿Cómo son estos días para el Tour Gastronómico?

“No hay ingresos desde marzo. Mi posición ha sido de liderazgo, de acompañamiento, hasta de paño de lágrimas”.

¿Cómo conciliar tiempo laboral, teletrabajo y paternidad?

“Negociamos los tiempos y compartimos esfuerzos. Yo le doy a Agustín el último tetero en la noche y el primero en la mañana, así Natalia puede dormir hasta las 8 a.m. y ahí me pongo a trabajar”.

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