¡Que no se pegue la natilla!

¡Que no se pegue la natilla!

Para muchos, Navidad sin natilla no es Navidad. Hacerla es todo un ritual.

Convite, reunión. El fuego siempre será un motivo para festejar. Y en Navidad, la leña invita. Lo saben los bomberos de Medellín que se reunieron alrededor de una paila y, en familia, a batir natilla. En la celebración del Día Internacional del Bombero, la Alcaldía los invitó a un concurso en el que esta preparación típica de la Navidad fue la protagonista.

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La natilla tiene el encanto de la unión, del esfuerzo común, porque el cansancio apremia y no se puede dejar que se pegue a la olla, porque bueno es comerla, pero no lavar la paila. Todavía hay quien muele el maíz cáscara o montaño para prepararla. El proceso es largo y dispendioso, pues se debe remojar por tres días el grano, cocinarlo una hora, molerlo dos veces, licuarlo con agua o leche y cocinar la colada resultante con panela, clavos, canela y coco por unas dos o tres horas. Pero la paciencia seguro vale la pena.

Hoy no importa si es de caja o es tradicional, lo que sí es esencial es que sea una preparación hecha en familia.

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