La aproximación a una obra de Hugo Zapata (La Tebaida, Quindío, 1945) implica dos experiencias sucesivas pero complementarias. En primer lugar, nos atrapa su belleza, las superficies límpidas, las formas, el juego de la piedra y el vidrio y, en fin, todo lo que podemos atribuir a la mano del artista. Pero, en segundo lugar, […]