El pico y placa pilla 157 por día
De la edición impresa (Edición 293)
Las tres semanas y media de pico y placa que tuvo marzo arrojaron según el Tránsito 2 mil 838 sanciones, la mayoría a particulares, por incumplimiento de la medida. Pillaron mil 288 en las mañanas y mil 550 en las tardes, con las horas de las 7 a las 8 y de las 18 a las 19 como las de mayores hallazgos de infractores.
Santa María de Los Ángeles, un barrio donde la ocupación indebida del espacio público con vehículos ha sido la costumbre junto con la invasión de garajes privados, haría parte de los sectores a donde se extendería el convenio Municipio de Medellín – Azer.
Parcerito que hoy se respete, conoce y domina el espectro de sabores de más de 15 bebidas gaseosas y estimulantes, las cuales sin entrar al rango de las cervezas y los licores son sencillamente bebidas refrescantes, ideales para saciar la sed y estimular la energía corporal sin desfigurar la silueta, asunto que en los días que corren es lo más importante. Lo anterior demuestra la efectividad de la publicidad para vender bebidas no sólo a las nuevas generaciones, sino igualmente a todas aquellas personas aun pasadas en años y que padecen del síndrome bellalud; es decir que sacrifican el placer y el buen sabor de un bocado o un sorbo, por su belleza y su salud.
En mi cabeza hay un recuerdo de cuando yo tenía cuatro años y medio: de regreso de un paseo —creo que a La Pintada— voy en un carro con mi familia y, cuando vamos pasando por un puente, por el radio del vehículo se escucha la noticia de que el Papa ha muerto. En la memoria me ha quedado sólo ese vestigio sin rostros de aquel histórico episodio de 1978 en que, en menos de dos meses y medio, tres papas se sucedieron en la silla de San Pedro. Mi mamá tuvo que explicarme, años después, que aquel Papa muerto en el paseo había sido Paulo VI, pues, a su vez, ella recuerda que la misteriosa muerte de Juan Pablo I se la notificó mi papá al salir del baño, recién afeitado y en toalla.
En el sentido estricto, por definición de la Real Academia de la Lengua, el protocolo se describe como “una regla ceremonial diplomática o palatina establecida por decreto o por costumbre”. Eso, naturalmente, es cierto. Pero en un sentido más amplio, puede pensarse que más bien se trata de la manera de actuar adecuadamente en cualquier situación de la vida, por cotidiana que ella parezca. Es decir, se trata de lograr un equilibrio en la forma de relacionarse, con el respeto, la discreción y la consideración debidas para las demás personas y para las instituciones, acatando las normas y procedimientos.
Ni tan impro…
Evelyn Ochoa

