Pilas con la feria del licor adulterado
De la edición impresa (edición 301)
Los primeros dos fines de semana de octubre del año pasado las autoridades en visitas no advertidas a 235 negocios por toda la ciudad reportaron haber pillado 449 botellas de licor con contenido adulterado, o lo que en términos prácticos quiere decir preparaciones con metanol, con alcohol de farmacia o con agua. Dos meses después, en las fiestas decembrinas, descubrieron 3 mil botellas y en marzo anterior retiraron del mercado 873 más.
Según cifras del gremio de la distribución legal, de 2002, de las 115 mil millones de botellas de la producción anual nacional un 35% sería licor adulterado, obtenido en fábricas clandestinas y en condiciones de insalubridad muy peligrosas.
Otra de las tantas cadenas de correo que suelen circular por e-mail, esta vez para prevenirlo de una estafa telefónica costosísima, con todo y lo aparente que sea debe ser considerada como material para sencillamente arrojar a la carpeta de eliminados, según explica EPM.

“En el pozo de sondeo número dos, entre una áspera muestra de suelo rocoso, se encontró un objeto fabricado en plástico duro, de forma cilíndrica, con una boca ancha a la que iba adosado lo que parece un adminículo para succionar, hecho en goma y con la forma del pezón humano cuando éste se dilata durante la lactancia del neonato, aunque quizá más alargado de lo habitual”. Más o menos así rezaría la noticia arqueológica a través de la cual las generaciones venideras tendrían conocimiento del tetero, ese contenedor de leche tibia que tan entrañable parece hoy pero que, según se colige de la opinión de muchos, podría tener sus días contados.
Desde hace nueve años cuando reseñamos en estas mismas páginas la apertura de un restaurante de alta cocina francesa en Medellín




