Los semáforos del “rebusque”

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Según un informe de la OIT, la pandemia hizo perder alrededor de 34 millones de puestos de trabajo en América Latina y el Caribe. En nuestra ciudad, lo evidenciamos en los semáforos. Una reflexión que comparte con los lectores de Vivir en El Poblado el concejal Luis Bernardo Vélez.

Los semáforos de Colombia son los escenarios y lugares de trabajo de cientos de artistas callejeros, “limpiavidrios” y comerciantes que dedican sus días a rebuscarse sus ingresos entre el asfalto y el smog de los carros.

Malabares, acrobacias, shows de baile, las vías se llenan de color y arte y los impacientes conductores ven de reojo a los artistas que literalmente hacen mil maromas para llamar su atención y conseguir unas pocas monedas.

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Por otro lado, están los que se dedican a limpiar los parabrisas, a comprobar el estado de las llantas de los vehículos y que subsisten gracias a las pocas monedas que les dan los conductores que se animan a permitir que les limpien sus carros, porque hay muchos otros que con un gesto negativo rechazan sus servicios.

La labor de artistas, “limpiavidrios” y comerciantes de los semáforos no es una tarea sencilla.  Jugar con el tiempo de los semáforos en medio del hervidero de las calles y los carros que tienen afán de llegar a sus destinos.

Muchos los llaman “la sociedad del semáforo”, incluso hay una película que lleva este nombre y que aborda esta realidad. Del total de personas ocupadas en el 2015, en el país había 1.139.000 trabajadores callejeros denominados técnicamente por el DANE como “ocupados en sitio descubierto en la calle”; de ellos, tres de cada cuatro reportan ingresos inferiores al salario mínimo.

Sobrevivir, salirse del paradigma, hacer las cosas diferentes, así viven retratistas, caricaturistas, artesanos, malabaristas, cantantes, acróbatas, payasos, estatuas vivientes, músicos, actores de teatro, “limpiavidrios”, y todo tipo de “rebusque”, quienes aprovechan la luz roja para ganarse la vida allí, mientras el semáforo detiene los carros.

Al parecer este fenómeno es muy latente en Latinoamérica y ahora se está exportando a otros lugares del mundo; y es que, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la pandemia hizo perder alrededor de 34 millones de puestos de trabajo en América Latina y el Caribe.

Ante nosotros tenemos un gran desafío que como sociedad debemos afrontar. Convertir el subempleo de estos jóvenes en nuevas oportunidades, aprovechar el talento, el tesón, las ganas de trabajar para crear empleos dignos y ofrecerles un mejor futuro.

Digámosle sí a este reto, como Estado, como empresa privada, como ciudadanos, aprovechemos estos talentos que están en las calles, acojámoslos, y ofrezcámosles oportunidades que dignifiquen sus vidas.

Podemos lograrlo si actuamos todos juntos y con voluntad y decisión decidimos que es posible cambiar esta realidad. 

PD: Para esta Navidad solo tengo los mejores deseos para ustedes y sus familias, gracias por su apoyo constante. Que en sus familias siempre haya paz y amor, es tiempo de unión, disfruten estas fiestas y digan no a la pólvora. Les deseo a todos y todas una feliz Navidad y un próspero año nuevo.

Por: Luis Bernardo Vélez Montoya
Concejal de Medellín

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