Llamar la lluvia, esta noche, en el Claustro de Comfama

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La noche del 30 de noviembre suele ser un motivo de preocupación para muchas personas, en Medellín, debido a un suceso que desde hace años se repite: la llegada de la Alborada, esa noche donde muchos reciben el mes más festivo del año con pólvora. Muchas personas y mascotas pierden el sueño, en medio de los estruendos.

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Ante la incapacidad de las autoridades de detener este fenómeno, surgen otras formas de intentar acabarlo. Una de ellas es un evento que se realizará en el Claustro de Comfama para invocar la lluvia y llamar el agua, ese líquido capaz de apagar la pirotecnia y los ruidos molestos, asociados a esta noche en la que otros, celebran también el triunfo de la ilegalidad o el control territorial. 

Antecedentes

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Para Sergio Restrepo, director del Claustro de Comfama, la alborada tiene un antecedente muy fuerte que tiene que ver con la desmovilización del bloque Cacique Nutibara y esa marcación con fuego, en el aire, que hizo alias don Berna. Estaba muy cerca la muerte de Pablo Escobar Gaviria, de la que él, de alguna forma, hizo parte también, al ser parte del grupo Los Pepes que colaboró con la justicia para esa muerte. 

Después de eso asumió el control de muchos de los barrios de Medellín y se lo entregó a muchos grupos. El 30 de noviembre del 2003, el cielo de la ciudad se marcó con pólvora desde los territorios en los que ellos tenían dominio. Desde ese entonces se instaló una tradición oscura que ha generado desgracias. El primero de diciembre y otros días de este mes, muchos niños terminan en el Hospital San Vicente de Paul. Los animales sufren: los pájaros abandonan sus nidos, las mascotas en las casas deben tener un acompañamiento especial e insectos como las abejas también sufren efectos graves. Esa historia de la alborada tiene un antecedente oscuro. La pólvora causa estragos. “En el Claustro de Comfama abriremos nuestros paraguas y pediremos al cielo gotas de agua para humedecer ese fuego y apague sus estruendos. El primer ‘Llamo a la lluvia’ sucedió en el 2013, gracias al equipo de Matacandelas que jugaba un papel fundamental; cantábamos para que no lloviera”.

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